Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
La revelación fue breve, pero significativa. Fue en Cambridge, en el fondo el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, líder en el mundo por el trabajo de investigación tecnológica y de ciencia. Cientos de kilómetros de distancia del centro de la toma de decisiones políticas en México, pero unidos por un mismo sentido de urgencia.
Era Carlos Salinas de Gortari, el penúltimo presidente priista en México, en el periodo sexenal de 1988 a 1994 antes de que el artero disparo de Mario Aburto Martínez en Lomas Taurinas, en Tijuana, cambiara el curso de la historia en el país cuando terminó con la vida del candidato a sucederlo, Luis Donaldo Colosio Murrieta el 23 de marzo de 1994.
Luego vendrían los tumbos. Trepidante el periodo en que el priismo debió echar mano de un candidato improvisado, Ernesto Zedillo Ponce de León, uno de los personajes públicos más acabados del periodo neoliberal que cargó con el reproche de no pertenecer a las filas partidistas. Acuñó la “sana distancia” y entregó el mando un Vicente Fox dicharachero, pero ineficiente.
Han pasado casi 38 años desde que se hizo presidente luego de la muy reñida contienda política en la que por el izquierdista Frente Democrático Nacional (FDN) contendía Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y por la derecha, en Acción Nacional, José de Jesús Maquío Clouthier.
Uno de los empresarios asistentes a la cena en esa fría ciudad bostoniana dijo al otro: ¡Es Carlos Salinas! Fueron a su encuentro, se saludaron e informaron las ciudades de origen: Querétaro, San Luis, Nuevo León… y Puebla.
El ex presidente que en México Andrés Manuel López Obrador decidió llamar “el innombrable” escuchó con atención. El diálogo fue corto y cordial; y altamente inquietante. Saludó sonriente y soltó, agudo como lo ha sido desde que fue titular de la desaparecida Secretaría de Programación y Presupuesto: ¿Y cómo van en México?
La política de alto nivel asomó en ese breve saludo con el pequeño grupo de empresarios mexicanos. Fue la descripción de un país desde la óptica de los hombres de empresa presentes en ese encuentro inesperado, ajenos a la rivalidad partidista y a la polarización social del día a día.
Con números en la mano, expusieron la política fiscal emprendida por los gobiernos de la 4T que asemeja a una persecución voraz en contra de las firmas en México.
El ex presidente había acudido a impartir una plática con alumnos de nivel de doctorado en algunas de las salas de conferencias en Boston, la ciudad que ha ganado fama de capital intelectual de los Estados Unidos. Sin medios, reflectores o micrófonos, salvo una foto enviada al teléfono celular del autor de la Parabólica como testigo del encuentro.
Salinas de Gortari los vio desde la frialdad de esa mirada que lo distinguió a su paso por el poder en el país, esbozó una discreta sonrisa, les pidió paciencia y remató: “estamos trabajando”.
@FerMaldonadoMX