Cablebús: persuadir antes que imponer

Cablebús: persuadir antes que imponer
Fernando Maldonado
Parabólica Cablebús Puebla

Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado  

El medio ha sido el mensaje, desde que Marshall McLuhan teorizó sobre la capacidad de los medios para moldear el mensaje, más incluso que el contenido en sí mismo, desde 1964.

La consigna sigue tan vigente como entonces en la escena pública. Es así como hay que leer la nueva encomienda que el gobernador Alejandro Armenta hizo a su número dos en el gabinete, José Luis García Parra.

La responsabilidad de socializar el proyecto del Cablebús para la capital poblana confirma así el estatus de entre el portafolio de proyectos de la administración estatal, con la más alta prioridad en términos sociales, pero también políticos.

Por las manifestaciones legítimas, detrás de las cuales existen algunas expresiones políticas disfrazadas; por los recursos comprometidos -más de 6 mil 700 millones de pesos-; y el impacto positivo que deberá significar para aliviar la movilidad social, el proyecto del transporte público por cable es el de la más alta prioridad.

Aunque el ruido que ha levantado desde su anuncio, primero con la presunción de una afectación a la riqueza forestal; después por la insuficiencia numérica para el traslado de los usuarios necesitados de traslado con tiempos menos comprometidos; y hasta por el monto de la inversión, las voces que con razón o sin ella han expresado desacuerdo, están lejos de revertir la decisión tomada.

Y aunque esa circunstancia se sabe de cierto, Armenta no está dispuesto a jugar con la suerte, provocar a grupos de poder para avanzar en sus intenciones opositoras y colocar en el ángulo de riesgo el éxito de un sistema de transporte público que haga la diferencia entre el pasado y el curso de los días.

De paso, también exhibe que como desde el inicio de la aventura política que los llevó al gobierno del estado hace décadas, el Ejecutivo cuenta con los dedos de la mano a los equiperos en quienes puede confiar tareas de alto grado de dificultad como ha sucedido con José Luis García Parra.

No fueron los responsables en Gobernación; tampoco en Infraestructura; ni en Movilidad y Transporte; y menos a quien recién fue designada en Medio Ambiente. No. 

Fue su coordinador de Gabinete el de la encomienda de encabezar una campaña de comunicación tét a tét que permita transitar con menores dificultades el inicio de los trabajos de construcción de las torres, el tendido de cables y el montaje de las cabinas del sistema de transporte público que deberá ofrecer un rostro para Puebla más moderno, eficiente y limpio que el vetusto pulpo del transporte público, plagado de mañas y deficiencias.

La tarea no será sencilla porque el propósito de llevar los detalles del proyecto a grupos naturalmente reticentes es conseguir la legitimidad necesaria que se logra solo mediante el arte de la buena política: el diálogo para persuadir, antes que imponer.

Ahí está el punto central de este nuevo capítulo de una historia con diversas aristas. No obstante haber echado abajo los recursos de amparo que buscaban los opositores mediante la justicia federal para frenar el proyecto insignia del gobierno en turno, Armenta entendió que, en el arte de gobernar, cuenta más la palabra para consensuar, que la ley para doblegar.

El medio es el mensaje, es obvio, aunque haya quien aún no entienda la lógica política ni sepa leer entre líneas.

 

@FerMaldonadoMX