La boda, el libro y un desplazamiento en la 4T, desde Puebla

La boda, el libro y un desplazamiento en la 4T, desde Puebla
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado

Ni venganza, ni perdón, el reciente libro que presentó el ex consejero jurídico de la Presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Julio Scherer Ibarra que ha sido descalificado por la línea dura de la 4T es, ante todo un conjunto de anécdotas que permite tener un panorama mucha más puntual del surgimiento del movimiento político que alcanzó la cima en 2018, luego de dos campañas presidenciales con resultados adversos, la de 2006 y 2012.

Se entiende el enojo que existe respecto del libro. En las más de 300 páginas no hay recurso literario ni estética en el producto final, pero abundancia de datos que ahora alimenta un relato opositor exacerbado e irracional porque en la disputa política, todo recurso es útil sobre todo si como sucede en este caso, es contado en primera persona por quien formó parte del círculo cercano, familiar e íntimo de López Obrador.

En distintos pasajes cuestiona el trabajo de Jesús Ramírez, con quien mantiene una rencilla política y personal. Esa es la razón que explica el linchamiento público por quien tiene empatía con el ex vocero presidencial, explotada con habilidad por los críticos del modelo político que desplazó los usos y costumbres de la escena política al bipartidismo que formaron PAN y PRI. Si el libro fue leído sin fobias ni filias, es probable se encuentren elementos de información que permiten entender episodios públicos que antes de su lectura, parecían no tener una lógica.

Para el caso poblano, ilustra un pasaje que dejó con un pasmo a quienes habían visto en López Obrador al líder moral de la decencia que criticó en todo momento la fatuidad y ostentación de la clase gobernante que había sido echada del poder tras la elección de ese 2018.

Cuenta Scherer Ibarra en la página 126 cómo se vivió desde dentro de la burbuja lopezobradorista la boda que tuvo como protagonistas a Dulce Silva, una mujer de origen tlaxcalteca con residencia en el exclusivo fraccionamiento de La Vista en Puebla y el vocero que por 20 años había estado al lado del entonces presidente electo: César Yáñez, actual subsecretario de Gobernación en el gobierno de Claudia Sheinbaum.

“Andrés Manuel fue a la boda de César Yáñez. No por decisión de César, sino de su esposa, se hizo una boda grande. Hay que considerar que César tenía 20 años metido en una camioneta con Andrés, que difícilmente César hubiera podido organizar la fiesta. César fue un convidado mas a su boda, que salió en la revista ¡Hola!, que fue ostentosa, pero César no estaba en eso. Es una persona modesta, muy buena, sencilla, pero iban a hacer la fiesta al gusto de su mujer”.

Sherer Ibarra dice al periodista Jorge Fernández Menéndez que “Andrés Manuel se enojó mucho porque dijo que ese no era el perfil que quería para sus funcionarios públicos, que no podían hacer una celebración tan grande, tan opulenta y contraria a lo que el promovía”. Ahí fue cuando el presidente decidió que Yáñez no podía ser Director de Comunicación Social. Una boda en Puebla dio origen al desplazamiento del colaborador con quien consultaba de noche, al término de las giras en sus recorridos en el país y con quien desayunaba antes de salir a sus recorrer pueblos.

“… Tu debes ser director de Comunicación y Jesús (Ramírez Cuevas) te va a ayudar” … “No -le dije-, peor si es con Jesús. Prefiero no ser director de Comunicación, ni muerto”.

Y vino la decisión que ahora puede explicar el clima en torno al libro: “te quedas como abogado y voy a poner a Jesús (En Comunicación Social)”, cuenta el pasaje.

“Un error que creo que continúa hasta el día de hoy porque Jesús hizo mucho daño en el Gobierno”.

 

@FerMaldonadoMX