Cárcel al ídolo con pies de barro

Cárcel al ídolo con pies de barro
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado

Un activista que engañó a su pareja, la echó del lecho conyugal no obstante el diagnóstico de cáncer, le fue infiel y luego la golpeó es la coartada por la que un grupo de activistas defiende con una argumentación que resulta difícil sostener: es una causa política por su oposición al sistema de transporte por cable que impulsa el gobierno de Puebla.

En efecto, Arturo Mendoza González, el asesor del colectivo Hermanos Serdán y promotor de un conjunto de recursos legales para frenar el proyecto de movilidad en curso pasó por alto una máxima: gozar de reputación pública y privada que de legitimidad a toda causa.

Y de paso habla de la existencia de los héroes con pies de barro. De una ganada fama en el ámbito del activismo, encumbrado como “el valiente ciudadano que ve por los intereses colectivos” con una debilidad oculta: fue un probado golpeador de mujeres hasta que la víctima salió a dar la cara, sin pasamontañas en el rostro, con nombre y apellido para acusar al monstruo oculto detrás del nombre de Mendoza.

Retrata a quienes desde la calle y bajo la consigna pretenden litigar en favor de un personaje menor que encontró en la oposición callejera un modelo de auto promoción como el impoluto líder que olvidó que para hacer política, incluso desde la oposición, había que tener la cola corta para evitar que alguien se la pisara y la trompa larga para olfatear el peligro.

La historia no es diferente de muchas, porque el personaje, como en muchas otras, suele ser el patán y cobarde que abusa de la vulnerabilidad, ingenuidad y buena fe de la mujer en cada episodio. Es bastante recurrente.

Con una salvedad: los compañeros de aventura del imputado del probable delito de violencia intrafamiliar salieron a defenderlo este lunes con una pálida manifestación e hicieron a un lado la golpiza física y maltrecha dignidad de una joven estudiante universitaria con quien Mendoza hizo vida de pareja por tres años hasta que las condiciones físicas de esa pareja la obligaron a poner distancia de por medio.

El nombre de la mujer que acusó y documentó la paliza que recibió de este personaje, naturalmente se mantiene en reserva, porque la revictmización es una trampa que espera agazapada hasta para el mejor de los intencionados para documentar un abuso como el que se expone.

Vale la pena, sin embargo, ir a al ejemplo práctico para poner en perspectiva la inexistente calidad moral del falso paladín de las causas sociales.

Ya con el diagnóstico canceroso, la víctima decidió ir a su tierra natal en Veracruz para lamerse las heridas entre los suyos, encontrar la fuerza para regresar a seguir con sus estudios y la actividad económica de la que depende: comerciante en un mercado.

Regresó días después sólo para encontrar al golpeador en el lecho con otra mujer.

Descubierto, intentó acusar a la víctima de victimaria con una diferencia notable: las heridas y los golpes estaban visibles en una sola de las partes en conflicto.

Esa es la persona por la que este lunes un grupo manifestantes decidió invisibilizar un notable caso de abuso patriarcal que no puede hacerse a un lado. Los abusadores suelen construirse desde años atrás, en casa casi siempre, es en donde se normalizan gritos y golpes en contra de las mujeres.

La detención y reclusión de este ídolo con pies de barro desde el sábado 26 a las 13:30 horas no es sino el resultado de ese comportamiento que debe desterrarse, aunque sea con el ejemplo de un activista de fama abollada.

 

@FerMaldonadoMX