La editorial escribe Jesús Olmos
La reunión de la presidenta Claudia Sheinbaum con legisladores de la autodenominada “Cuarta Transformación”, sirve para evidenciar a un grupo que lo único de lo que carece es de homogeneidad y la disciplina tradicional de los partidos en el poder.
Pero también exhibe a los cánceres, esos perfiles que se han instalado como si fueran caciques regionales y que creen estar por encima de todo y de todos, incluido de la mandataria federal.
Los casos más notables son los del ya fustigado Rubén Rocha Moya, sumados a los de Adán Augusto López Hernández, Cuautémoc Blanco y Nacho Mier Velazco.
El primero, en el autoexilio voluntario derivado de que las presiones estadunidenses encontraron un punto de quiebre, el segundo y tercero que se pasean por la vida sin rendir cuentas de nada a nadie, y el tercero porque sus ocurrencias no hacen sino ahondar las dudas en la legitimidad de un movimiento que nació para todo, menos para donde lo dirigen estos perfiles.
@Olmosarcos_