La editorial escribe Jesús Olmos
Ha sido ocasión tras ocasión, en que el bravucón, envalentonado y violento del dirigente nacional de lo que queda del PRI, “Alito” Moreno Cárdenas junto a su banda de porros, ha interrumpido y hostigado a otros miembros de la clase política.
Todo lo justifican los porriles priistas, con una postura entrona y vehemente para supuestamente proteger a los ciudadanos de lo que para su lectura es algo peor que el anticristo: la llamada Cuarta Transformación.
“Alito” y porros como Carlos Mancilla y recientemente, como la peñista Xitlalic Ceja, van y golpean a un senador, encaran a diputados y dirigentes opositores, mancillan los recintos del diálogo con su lenguaje soez y con su virulencia.
Pero cuando un ciudadano o un periodista los encara, los arrincona y los cuestiona por sus corruptelas, ahí los priistas que aún quedan se virulenta, encaran y buscan hasta robar los dispositivos con los que son evidenciados.
Y es que es totalmente cierto el dicho que versa: El que las hace no las consiente
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@Olmosarcos_