La editorial escribe Jesús Olmos
Las protestas en Francia se iniciaron por el deterioro de la educación, falta de profesores y horarios caóticos para poder acomodar las clases. La queja se maximizó al retroceso del Estado de bienestar y cobrado otra dimensión orientándose a los altos precios de la vida.
Los manifestantes consideran que el aumento desmedido de los precios de los alimentos, los servicios y los combustibles (agravado por conflictos internacionales y la crisis energética) impide que muchas familias lleguen a fin de mes.
Al malestar de los estudiantes se sumaron los sindicatos de servicios públicos, jubilados, agricultores, bomberos y el resurgimiento del movimiento de los "Chalecos Amarillos"
Y es que el gobierno de Francia presentó su proyecto de presupuesto para 2027 con un plan de ajuste y ahorro de entre 43 mil y 44 mil millones de euros, lo que ha implicado recortes y congelaciones en diversos programas sociales y de bienestar.
En Francia, los programas sociales y de protección social absorben más del 40% del presupuesto de gasto público total, consolidándose como la partida más grande del Estado. Si se analiza en términos del Producto Interior Bruto (PIB) nacional, el gasto social equivale aproximadamente al 31.5% del PIB, la cifra más alta entre los países miembros de la OCDE.
Y en México es solo del 10% del presupuesto general y hay quejas y quejas por el “exceso” de recursos empleados en este rubro.
@Olmosarcos_