La editorial escribe Jesús Olmos
La muerte, en circunstancias tan polémicas y poco claras, como la del diputado federal morenista Zenyazen Escobar García, abona al clima de especulaciones que rodean el proceso pre electoral que se vive en Veracruz y más allá de sus fronteras.
Esa entidad, que viene del fidelduartismo, yunismo y vive su segundo sexenio morenista, se mantiene en una estabilidad con pinzas, con una finanzas apenas advirtiendo una luz al final del túnel y una seguridad que de vez en vez recuerda s sus gobernantes que el fantasma sigue ahí.
Y no es que la vida de un personaje de la política por su simple participación en los engranajes del poder represente más que la de un ciudadano común o un Guardia Nacional (como los también asesinados en Veracruz este fin de semana), es que representa una parte del Estado Mexicano, que adolece de protección hasta de los propios.
Y encima de todo esto, están las dudas. Que si sabía algo del pasado o del presente, que si enfrentaba problemas personales o hasta de adicciones, que si había fortalecido sus posiciones y era una traba para lo que viene. Incluso con una indagatoria pulcra, las dudas permanecerán en el colectivo y ahí radica el verdadero daño de todo esto.
Que en paz descanse, junto a los miembros de la Guardia y también los ciudadanos asesinados este fin de semana en Veracruz.
@Olmosarcos_