El Blog escribe Antonio Abascal
“Prácticamente estábamos siempre en el sótano. Todos los que venían, entraban, no había ninguna limitación… Nos despertábamos todas las noches a las 2 o 3 de la madrugada durante dos meses y medio por los ataques”, dijo Novak Djokovic quien vivió la misma situación durante 78 días cuando vivía con su abuelo en un edificio de Belgrado en lo que fue, en su momento, la mayor operación militar en suelo europeo desde la II Guerra Mundial; también fue la primera intervención internacional sin la aprobación previa del Consejo de Seguridad de la ONU, sentando un precedente para la invasión estadounidense de Irak cuatro años después y una decisión utilizada a menudo por el presidente ruso Vladimir Putin para justificar sus invasiones de Ucrania y Georgia.
Fue llamada “Operación Fuerza Aliada”, se desarrolló del 24 de marzo al 10 de junio, se trató de una intervención justificada por la OTAN por motivos humanitarios para frenar la represión en Kosovo, se destruyeron objetivos militares, pero como daños colaterales se afectó la infraestructura civil como puentes, redes y la sede de la Radio Televisión de Serbia; Las autoridades de Belgrado dijeron que al menos 2,500 personas murieron y 12,500 resultaron heridas, pero la cifra exacta de muertos aún no está clara. Human Rights Watch y Amnistía Internacional cifran en alrededor de 500 civiles murieron en los ataques aéreos. Los bombardeos terminaron en junio de 1999, cuando el líder serbio Slobodan Milosevic aceptó un acuerdo de paz que pedía la retirada de sus fuerzas de Kosovo y su sustitución por tropas de paz de la OTAN.
Djokovic, de doce años, pasaba la mayor parte del tiempo con su abuelo porque sus padres trabajaban en un balneario en la localidad de Kopaonik, un centro turístico de montaña cerca de Kosovo, a más de cuatro horas en auto de Belgrado, pero fue su padre quien buscó un entrenador de tenis para el adolescente de doce años, ahí apareció Bogdan Obradovic quien arrancó su carrera como entrenador a corta edad. “Hicimos una práctica y me quedé en shock. Estaba completamente preparado. Había calentado, tenía su botella de agua, una banana, una toalla, todo. Nunca había visto eso en un niño tan joven”, igualmente recordaba que durante esos 78 días de bombardeos trabajaron todos los días recorriendo Belgrado para encontrar alguna pista en la que no se cobrara: “Estábamos en una situación terrible durante los bombardeos. Escuchabas el ruido, lo veías en las noticias, mataban a personas y todo estaba destruido. Pero no se podía hacer nada y encontramos una manera de divertirnos”.
El tiempo pasó, ese joven de doce años creció tanto que se convirtió en el máximo ganador de torneos de Grand Slam, se dio el gusto de derrotar a Roger Federer en su superficie preferida, el pasto, y a Rafael Nadal en la suya, la arcilla, sumó 24 trofeos de ese tipo, es el máximo ganador en Australia con diez, se dio el gran gusto de ganar la medalla de oro en singles de Juegos Olímpicos en París 2024 en una final espectacular contra Carlos Alcaraz. Él que no tenía la elegancia de Federer, ni la habilidad física de Nadal, encontró la manera de equipararse con ellos y escribió las páginas más brillantes en la historia del tenis. Incluso su salida prematura del US Open que en este momento se desarrolla habla de lo que en realidad es el tenista serbio: Cuando el argentino Mariano Navone lo derrotó en la primera ronda por parciales de 6-7, 7-5, 6-4, 6-2 y 6-1 tras un partido donde el serbio se sintió muy mal y lloró durante el desarrollo, significó la primera eliminación en primera ronda desde hace veinte años ya que en el Abierto de Australia de 2006 perdió ante Paul Goldschmidt por parciales de 6-2, 1-6, 6-3 y 6-2, Míster Chip compartió que esa es la racha más larga en toda la historia del tenis, 78 Grand Slams disputados entre las eliminaciones.
La guerra marcó a ese tenista que es el máximo ganador de torneos de Grand Slam, incluso un momento de máxima polémica fue cuando escribió en la cámara de Roland Garros: “Kosovo es el corazón de Serbia. Paren la violencia”, un comentario político que incluso generó la reacción de la ministra de deportes de Francia que las calificó como inapropiadas, ante la polémica Djokovic se mantuvo: “Especialmente como hijo de un hombre nacido en Kosovo, siento la necesidad de brindar mi apoyo a nuestro pueblo y a toda Serbia… Kosovo es nuestra cuna, nuestro bastión, el centro de las cosas más importantes para nuestro país. Hay muchas razones por las que escribí eso en la cámara”, lo que demostró congruencia dentro y fuera de la cancha.
Cuando Djokovic recuerda los días del asedio de la OTAN a Belgrado dice: “En cierto modo, estas experiencias me hicieron un campeón. Nos hicieron más fuertes y con más hambre por el éxito”. La carrera de Djokovic ha sido polémica, alguna de sus formas no han sido las mejores, pero también ha sido una carrera en la que siempre ha dado espectáculo no sólo con sus batallas con Federer y Nadal, sino también con Andy Murray, Juan Martín del Potro, y hasta con Carlos Alcaraz como en la final de París 2024; ahora que volvió a ser eliminado en primera ronda y la forma en la que ocurrió mostrando arcadas y mucha impotencia, Djokovic empieza a luchar con su cuerpo como antes le sucedió a Rafael Nadal, pero el serbio ha expresado su deseo de alargar su carrera hasta Los Ángeles 2028 ya que nunca ha escondido que para él se trata de la victoria de mayor importancia en su carrera. “Representar a tu país es el mayor honor…estoy seguro que la mayoría de los deportistas sienten lo mismo; Jugar en los Olímpicos, ver a los mejores atletas del mundo en la competición más importante y antigua del mundo de la historia es simplemente inolvidable”, dijo antes de enfrentar a Alcaraz en la final por la medalla de oro, al terminar su batalla en la arcilla de Roland Garros agregó: “Claramente ha sido el mejor momento de mi vida en una pista de tenis. La cantidad y la intensidad de las emociones que viví en la pista, tener allí a mi familia y a mis amigos más cercanos... Fue la cima de mi carrera”.
Por ello, su deseo es llegar a Los Ángeles 2028 y en ese escenario decir adiós al tenis, en ese momento tendría 41 años, pero ahora a los 39 su cuerpo le ha empezado a jugar una mala pasada. Algunos creen que ya debería optar por el retiro, pero después de tantas tardes brillantes, de todas las emociones que ha sido capaz de generar (desde enojo por alguna de sus actitudes, hasta admiración por su calidad y su manera de luchar, ninguno tiene el derecho de recomendar o hasta exigir que dé un paso al costado). Djokovic es el único que podrá decidir cuándo parar y decir adiós a las canchas, aunque para entender un poco de la dificultad de la decisión vale la pena regresar a los días de los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado. “Estuve con Novak todo el tiempo. Entrenar juntos todos los días era normal. Él estaba concentrado, pero se divertía mucho en ese momento. Se reía mucho”, dijo Obradovic en alguna ocasión a la BBC.
Por un momento, imagine la situación: Una persona dejando atrás su infancia, iniciando la pubertad, viviendo con su abuelo porque sus padres trabajan lejos, afrontando la incertidumbre de la guerra, escuchando bombardeos diarios de los que se tiene que proteger en el sótano del edificio en el que vive y en medio de todo eso, encuentra una ventana, una que le permite reírse y divertirse. Eso fue el tenis para Djokovic, eso ha sido el otrora llamado deporte blanco para un hombre que a cambio le ha devuelto varias de sus páginas más emotivas y apasionantes.
La situación de Djokovic se suma a la carta con la que Lionel Messi se despidió de la selección argentina tras seis mundiales disputados, como ya escribió Luis Palacios en este blog, el rosarino debutó internacionalmente en 2005 y terminó su recorrido como el jugador con más apariciones y goles en la historia del tres veces campeón del mundo: 207 partidos y 125 anotaciones algo completamente difícil de superar. 2005 fue el año en el que Messi debutó con la selección argentina y también fue el año en el que Novak Djokovic hizo su primera aparición en Grand Slam en el Abierto de Australia en el que cayó en la primera ronda ante el ruso Marat Safin por 6-0, 6-2 y 6-1. En ambos casos son veintiún años de mantenerse entre la élite de su deporte lo que habla no sólo de talento, sino de mucha disciplina.
Estamos ante un cierre de época en los deportes, de manera callada en el día a día, pero con momentos sublimes Djokovic y Messi nos han regalado muchas emociones en los últimos veinte años, donde tenerlos en grandes competencias se ha convertido en lo normal y luego ahí ambos nos han hecho pasar tal vez del enojo hasta la admiración no reconocida, porque en este mundo que obliga a filias y fobias con los dos no hay medias tintas, o los sigues o eres un detractor; para otros cada actuación ha significado acrecentar la admiración por su juego y para otros esas actuaciones se convirtieron en una invitación de lujo para acercarse al deporte, pero en todos los casos cada gol, cada asistencia de Messi, cada triunfo en Australia, Roland Garros, Wimbledon o en el US Open se han vuelto parte de nuestra cotidianeidad y hemos perdido de vista que desde el debut con Argentina con expulsión a los pocos segundos de ingresar contra Hungría o de una presentación que significó una eliminación en primera ronda en sets corridos han pasado no veinte años exactos, sino veintiuno. Sólo cuando hemos llegado al adiós mediante una carta en el caso del argentino y a la siguiente eliminación en primera ronda en el caso del serbio, muchos hemos entendido que las páginas que han escrito en el libro del deporte abarcan veinte años, justo como otro argentino, Carlos Gardel dijo en uno de sus tangos más famosos, “Volver”: “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada”.
Veinte años de gestas, veinte años de goles, campeonatos, marcas, veinte años de derrotas, de momentos complicados, veinte años de batallas, veinte años de afrontar rivales complicados que también forman parte de ese gran libro del deporte, veinte años de emociones intensas que hemos sentido cuando los hemos visto, porque mientras ellos han seguido sus sueños y su gran amor, Messi a la pelota, Djokovic al tenis, nosotros hemos gozado y hemos sufrido; mientras ellos por ese amor buscan alargar su tiempo en las canchas nosotros podemos decir como Gardel: “Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien”.
@abascal2