La editorial escribe Jesús Olmos
Las mismas voces de la ultra derecha mexicana que hace apenas un par de semanas repudiaban que la presidenta Claudia Sheinbaum propusiera cambiar el nombre de “Paso de Cortés” por “Paso de los Pueblos Indígenas”, ahora aplauden que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya propuesto cambiar el nombre del Lago Ontario por Lago América.
Y es que el tema no solo revista la hipocresía, sino una lectura en frío sin el contexto adecuado de ambos cambios.
Por una parte, (estemos o no estemos de acuerdo con lo propuesto por Sheinbaum) con todo el personaje histórico que es Hernán Cortés, una figura de admiración para muchos mexicanos o un héroe, en especial para quienes integran los pueblos originarios, por el exterminio que profirió. Es más, es una antítesis de lo que implica el meztizaje.
Por otro lado, lo que hace Donald Trump no es más que el capricho de un gobernante que le gusta arrodillar a sus pares y que al encontrar una respuesta enérgica de Canadá, patalea con lo primero que se encuentra y hace el ridóiculo ante el globo.
Gustará o no, pero los detalles claro que importan.
@Olmosrcos_