Escuchar la intuición

Escuchar la intuición
Jorge A. Rodríguez y Morgado
El rincón de Morgado

El rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado 

“La mente intuitiva es un regalo sagrado

y la mente racional es un fiel sirviente.

Hemos creado una sociedad que rinde

honores al sirviente y ha olvidado al regalo.”

Albert Einstein

Hay un lenguaje que no usa palabras, pero avisa. Nos habla desde dentro. No se ve, pero se siente y cuando se ignora, hace daño: Ese lenguaje se llama intuición. ¿Quién no se ha dejado llevar por la intuición a la hora de tomar una decisión? Ese saber que te lleva a decidir o a actuar de una forma y no de otra, no tienes ni idea de por qué, pero sabes que esa es la dirección a seguir.

Conectarnos con la intuición en la actualidad es una imperiosa necesidad ya que, en un mundo en el que el ruido predomina, solo quien se escucha profundamente en silencio podrá sobrevivir a los embates del día a día sin perderse.

La intuición es la capacidad de comprender, percibir o llegar a una conclusión de manera instantánea, sin la necesidad de pasar por un proceso de razonamiento lógico o consciente. Se manifiesta a menudo como una "corazonada", “un sexto sentido”, una “fuerte sensación” sobre qué camino tomar. Es una herramienta mental poderosa, validada por la ciencia, que actúa rápidamente ante situaciones de incertidumbre.

La intuición se define como un procesamiento inconsciente que se origina de la siguiente forma: El cerebro almacena recuerdos, aprendizajes, emociones y patrones de todas las experiencias pasadas. Cuando se enfrenta a una situación, el inconsciente compara lo que ocurre en el presente con el "libro interno" de experiencias y detecta similitudes. Si encuentra una coincidencia, envía una señal física o mental rápida (un presentimiento) que empuja a actuar o decidir sin detenerse a sopesar los pros y los contras.

En la intuición el sistema nervioso y el corazón responden a los estímulos y cambios del entorno antes de que la mente consciente pueda procesarlos. Se alimenta de los aprendizajes, recuerdos y observaciones que has guardado a lo largo de tu vida que permite ante situaciones de presión o peligro actuar eficazmente. Facilita la conexión de ideas que parecen inconexas para encontrar soluciones originales.

Es común confundir al instinto con la intuición, pero tienen naturalezas distintas: el Instinto es una respuesta biológica e innata (programada por genética) que no requiere experiencia previa y es compartida con los animales. La intuición se basa en "percepciones cognitivas" construidas a lo largo de la vida, gracias a las vivencias y el conocimiento acumulado en un área específica.

La intuición es una función del cerebro, real y fisiológica. Actúa más rápido que la razón. No se explica, se siente y suele acertar antes de que podamos entender por qué, es consecuencia de la evolución. Es una respuesta bioeléctrica que se dispara cuando el entorno cambia, una advertencia sin palabras. La intuición no es pensamiento, es respuesta.

Estudios recientes han demostrado que el corazón y el sistema nervioso responden a estímulos antes de que ocurran. Lo llaman presentimiento anticipado: microsegundos en los que cambian el pulso, la conductancia de la piel y la actividad cerebral. El 95 por ciento de nuestras decisiones no son racionales, sino que se toman en esa zona invisible donde habita la intuición. Cuando sentimos que algo no anda bien, es el cuerpo quien lo capta antes que el cerebro.

Existen multitud de técnicas y estrategias para desarrollar la habilidad de intuir. Algunos consejos para potenciar la intuición son: a) Apaga el ruido y enfócate en un estado mental de calma para ser más receptivo con tu interior “No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicten tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte”; b) Dale credibilidad a tu sexto sentido. A veces, nuestro cuerpo reacciona fisiológicamente para avisarnos; c) Realiza ejercicios para desarrollar la intuición como las técnicas de relajación. Estos ejercicios pueden contribuir a que te sientes más consciente de los estímulos y sensaciones que antes te pasaban inadvertidos.

Una técnica muy potente para desarrollar la intuición y que ha dado buenos resultados es la visualización de paisajes, que consiste en: 1. Cerrar los ojos y centrarse en la respiración. Acomodarse y tratar de encontrar un espacio agradable. 2. Prueba a visualizar un paisaje que transmita seguridad y buenas vibraciones. Observarlo con atención e intenta reparar en todos los detalles existentes: el aire, los aromas, los colores, los pormenores… Guarda en la memoria todos los detalles posibles. 3. Respirar pausadamente y en profundidad, y volver a abrir los ojos. Seguramente se notará que se siente mucho más a gusto. Y, además, se habrá mejorado la intuición, sobre todo si se practica esta técnica habitualmente.

La intuición es esa guía vital que, de forma semiautomática, nos ayuda a tomar buenas decisiones, resolver problemas y ser más exitosos en prácticamente cualquier ámbito de la vida: profesional, académico y personal.

Las mejores ideas, las grandes soluciones, nacen de la intuición. La música, la poesía, la pintura, los inventos y el amor surgen primero como corazonada, después llega la técnica. Sin intuición no hay chispa, no hay salto. Científicos, matemáticos e ingenieros la usan antes de razonar.