El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal
No es un álbum de cromos con jugadores que irán o no al mundial, es una experiencia de acercamiento al futbol, en muchos casos es una tradición familiar que se va alargando. No es sólo un gol del campeonato, no es sólo la parada que salva la copa, no es la barrida que evita un gol y hasta una marca personal destacada, todas esas jugadas son experiencias de vida no sólo para los protagonistas sino para los aficionados que las vivieron. “El Milagro de Berna” no sólo significó una gran sorpresa en la historia de los mundiales, significó dar un motivo de orgullo a una sociedad que despertaba tras el nazismo, lo hacía como perdedora de la guerra y veía como su país era repartido en distintas zonas, pero un grupo de jugadores capitaneados por Fritz Walter y con un técnico como Sepp Herberger fueron capaces de frenar a la maquinaria húngara para darle una luz de esperanza al pueblo alemán https://www.youtube.com/watch?v=fzc2rs9Rr0g&t=164s.
Ganar 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final de México 86 no sólo significó alcanzar una semifinal, con dos goles míticos, uno por el sobrenombre que de inmediato recibió ante la molestia inglesa y otro por su magnificencia, sino otra luz de esperanza para el pueblo argentino una pequeña dosis de alegría para familias que perdieron a alguno de sus miembros en la guerra de las Malvinas https://www.youtube.com/watch?v=9AQrLxWnXWs&t=26s; pero también en las derrotas hay la posibilidad de historias que definen la manera de percibir este deporte: La propia Hungría de Suiza 54 no ganó, pero dejó como herencia el falso nueve, la Holanda conocida como la “Naranja mecánica” no ganó y, sin embargo, hoy sigue siendo referencia obligada, la Brasil de España 82 no ganó y, sin embargo, sigue siendo recordada porque el futbol no sólo se puede contar a través de las victorias, se puede contar por las sensaciones, por cada batalla y por cada detalle que impacta en los aficionados, a veces sí porque su equipo ganó, y en muchas otras porque hubo algo que valió el recuerdo.
El futbol es un gran libro donde hay varios capítulos para los aficionados, en esos capítulos hay espacios para las victorias o para jugadas muy especiales o para futbolistas capaces de ser protagonistas en esas hojas: La parada de Pablo Larios en la final de la 86-87 cuando jugaba con Cruz Azul y que evitó el gol tapatío levantándose como si tuviera resorte; o el mismo Pablo Larios ya con el Puebla evitando el gol del triunfo para Tigres en la final de Copa tras la jugada individual de Víctor Escalera para alargar su pierna y desviar con lo mínimo el balón para darle al equipo de la Franja un nuevo campeonato copero. No son estampas mundialistas, pero sí son ejemplo de un jugador que fue capaz de escribir capítulos propios en el libro futbolero de muchos aficionados: “El arquero de la selva cañera” que hizo historia en cada club en el que participó https://www.youtube.com/watch?v=B-iAJcCIaU8.
Por eso en el libro futbolero de los aficionados no sólo hay espacio para los resultados, sino para las emociones que generan los grandes futbolistas y que forman parte de experiencias de vida para muchos. Hoy que se hablar de que el álbum mundialista es un gasto importante también valdría la pena contar la otra parte: Es tradición transmitida de padres a hijos, es una tarde en la que se compró un álbum y que impactó mucho en la memoria de un niño que al crecer también quiere formar parte de esa pasión. El futbol también es experiencia de vida para sus aficionados y cada uno de nosotros construye su propio libro.
Dentro de las historias mundialistas los papelitos del Monumental de River en la final de Argentina vs Holanda de Argentina 78, un niño de cinco años se acercaba por primera vez al mundial y esa manera de festejar los goles de Kempes y de Bertoni fue la invitación para seguir una fiesta https://www.youtube.com/watch?v=Y8lHUkJlWw4. El mundial no sólo ha sido un festival futbolero lleno de partidos, 52, 64 y ahora 104, ha sido una fiesta para conocer países de nombres extraños, para acercarnos a sus historias, para entender que un “león viejo” como Roger Milla puede llevar a un equipo africano a los cuartos de final; el mundial fue el espacio para compartir con la familia, para vivir días diferentes, días repletos de emoción, para contar no sólo datos sino historias apasionantes sobre jugadores sobresalientes, sobre esos personajes voladores que evitan goles, algunos como héroes y otros como villanos ya sea por una falla o por cumplir con una destacada actuación en contra del equipo al que uno apoyaba.
El mundial de futbol no es un compendio de equipos ganadores y de otros que decepcionaron, es un libro de experiencias: De ese momento en la final de Argentina 78, a la eliminación mexicana de España 82 y la adopción de la mágica Brasil capaz de bailar con el balón y de jugar el ritmo de la samba según marcaban Zico, Sócrates, Toninho Cerezo y Falcao, se trata de recordar que esa escuadra, una de autor por parte de su entrenador, Telé Santana, pudo haber sido más conservadora ante Italia pero prefirió honrar su idea https://www.youtube.com/watch?v=XpBBff_kRDw; ese romanticismo, ese compromiso con el buen juego ha quedado impregnado en el tiempo porque otros equipos brasileños sí levantaron el máximo trofeo, pero fueron incapaces de conectar con el público como aquel que todavía tuvo un último episodio en Guadalajara en México 86 para regalar una página tan bella como el duelo ante Francia de cuartos de final, la tarde en la que el futbol además de ser interpretado con gran calidad fue capaz de recordarnos que los grandes jugadores también fallan porque ese medio día sabatino Zico en los noventa minutos y luego tanto Sócrates como Michel Platini en la tanda fallaron sus disparos https://www.youtube.com/watch?v=0VQF5FV7A9g&t=37s.
El mundial son las experiencias vividas en una estación de radio siguiendo los partidos para entrar al aire con cápsulas informativas cada quince minutos, en una frecuencia, 98.7 que se convirtió en una gran escuela para muchos jóvenes que empezaban su trayectoria; el mundial es cada paso apresurado para llegar a los partidos de Italia 90, un mundial defensivo, cerrado que obligó a cambios en el reglamento, y, sin embargo, bajo los acordes de Giorgio Moroder y la letra más futbolera de la historia hubo algunos que lo gozaron porque salían de exámenes en la prepa para llegar corriendo a casa y no perderse alguno de los 52 juegos ya que todavía había tele abierta para todo el mundial https://www.youtube.com/watch?v=cgQmyNUeEfI&list=RDcgQmyNUeEfI&start_radio=1. Si el mundial son experiencias también significa aprender de sabios que comentaban los partidos sin estridencias, sin pretender ser más importantes que los jugadores y técnicos.
Cuando hablamos de futbol no sólo hablamos de su rica historia, del legado de equipos ganadores y de otros que significaron avances en la táctica, no sólo hablamos de grandes jugadores, hablamos de algunos que nos capturaron y que tal vez no sean de los más nombrados, pero hay espacio para los cuatro goles de Emilio Butragueño a Dinamarca en Querétaro https://www.youtube.com/watch?v=0msdRuZp6ig&t=405s, de la fuerza del lateral germano Hans Peter Briegel, de Cyrille Makanaky y su camino con Camerún en Italia 90, de los extraordinarios suecos como Jonas Thern y Stefan Schwarz en la media cancha que alimentaban a los talentosos Henrik Larsson, Martin Dahlin y Kenneth Anderson, de los rumanos que bailaban al son de la zurda de Hagi.
El mundial se juega en la cancha, pero afuera significa historias de vida para los aficionados, desde los niños que perseguían autógrafos en las concentraciones; significa leyendas como la de la playera argentina en los cuartos de final de México 86 para medirse a Inglaterra luego de que un aguacero en Puebla en los octavos contra Uruguay había revelado que era muy pesada; significa la historia de un balón puesto por cada equipo en la final del primer mundial y significa la idea de un hecho mágico en el cambio de balón en el Inglaterra vs Camerún de Italia 90 https://www.youtube.com/watch?v=Y41aWgpKyoA&t=1s; significa un debut tan magnífico que equipos africanos “desconocidos” fueron capaces de derrotar a potencias como Argelia a Alemania Federal en España 82 https://www.youtube.com/watch?v=J1XjrS68EXY y Senegal a Francia en Corea-Japón 2002 https://www.youtube.com/watch?v=gZJbdwIKcaA&t=17s; significa que un equipo pueda levantarse de un 1-3 bajo un calor infernal en tiempo extra en Sevilla y levantarse para ganar en penales en una noche en la que Harald Schumacher ingresó al libro mundialista en papel de villano por su golpe a Patrick Battiston en el Alemania vs Francia, una de las mejores batallas que se recuerden.
El mundial se construye por leyendas que enriquecen los relatos, pero parte de la magia del futbol es que esas leyendas también impactan a los aficionados; incluso se han desarrollado nuevos rituales como el de los álbumes de cromos, una colección que ha acercado a padres e hijos; el futbol no sólo se trata de ganar o perder, hay toda una serie de hechos colectivos, son formas de sentir al futbol. El mundial es una vía de acercamiento al futbol, que va mucho más allá de lo táctico, del resultado, son maneras de apasionarse, pero si eso sucede con un torneo que dura un mes, en el día a día el futbol también tiende su magia, porque más allá de los resultados, de ganar o perder, de aspirar a los campeonatos o de sufrir con los descensos, el futbol también se refiere a la historia de los clubes, a la identidad que construyen, a lo que representan los colores del uniforme (del uso tradicional, no de los alternativos que usan colores alejados de la tradición y de la historia), el futbol ha pasado de ser un deporte a ser parte de la vida social, a ser parte de la identidad de las ciudades y hasta de los países, por eso se habla de un estilo brasileño, italiano, argentino, alemán, español y cuando más cerca han estado de expresarlo es cuando esos países han ganado sus campeonatos, mientras que cuanto más se alejan, también han quedado fuera de ser protagonistas, tal vez con excepción de Brasil que ha ganado dos copas sin representar la manera de sentir el futbol en ese país.
Hoy que estamos a 38 días del mundial con más equipos de la historia, hoy que se discute con razón la privatización del futbol convirtiéndolo en un artículo de lujo, conviene recordar que el futbol es mucho más que estadística deportiva y económica; el futbol representa experiencias dentro y fuera de la cancha; historias humanas escritas por grandes jugadores y entrenadores, historias que conectan con aficiones y con otros seres humanos; son historias, algunas, que ya son leyendas del juego y que se siguen transmitiendo; los jóvenes que en unos días vivirán su primera copa del mundo llegaron ahí escuchando las historias de otros extraordinarios jugadores. Para los que amamos al futbol y este torneo llamado mundial de futbol, no sólo se trata de ganar o perder, de levantar un hermoso trofeo, mucho menos se trata de las millonarias cifras que gana la FIFA, se trata de seguir contando historias que pueden llegar a ser legendarias, se trata de ser parte de un ritual familiar o muchas veces social.
@abascal2