El TRI femenil escribe un nuevo capítulo

El TRI femenil escribe un nuevo capítulo
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Selección Mexicana de fútbol El Blog de Puebla Deportes

El Blog de Puebla Deportes escribe Eduardo Zayas Cuatetl 

La Selección Mexicana Femenil mayor de futbol vivió un momento histórico. En Santa Lucía, dentro del Pre Mundial de Concacaf W, el equipo dirigido por Pedro López consiguió una victoria aplastante de 7-0 que no solo reafirma su candidatura al Mundial de Brasil 2027, sino que además le permitió alcanzar un hito que refleja décadas de lucha, constancia y crecimiento: el gol número 400 en partidos oficiales.

La autora de esa anotación fue Charlyn Corral Ang, una jugadora que representa mejor que nadie la evolución del futbol femenil mexicano https://www.youtube.com/watch?v=06uCcodBvrE.

Corral Ang, con una trayectoria marcada por su paso en el futbol español y su actual presencia en Pachuca https://www.youtube.com/watch?v=rUAbdfqsVzQ, es mucho más que una goleadora, es un símbolo de resistencia y de talento que ha sabido abrir puertas para las futbolistas mexicanas en escenarios internacionales. Su carrera ha estado llena de retos, lesiones y momentos de incertidumbre, pero también de goles memorables y de una voz que exige respeto para el futbol femenil; que ella haya sido la encargada de marcar el gol 400 no es casualidad…es la confirmación de que su nombre está ligado a los capítulos más trascendentes de la historia de la selección femenil.

El crecimiento del Tri femenil no puede medirse únicamente en cifras, aunque estas resulten contundentes, pues el gol 400 es un número que habla de constancia, de partidos disputados en condiciones adversas, de generaciones que jugaron sin reflectores y de un presente que empieza a reconocer el valor de estas futbolistas.

La profesionalización de la Liga MX Femenil, la exportación de jugadoras a Europa y equipos de renombre junto con la creciente cobertura mediática son señales de que el camino, aunque largo, comienza a rendir frutos.

Hoy, México no solo compite: se impone con autoridad, como lo demostró en Santa Lucía, donde tras un primer tiempo discreto, en la segunda mitad se soltó y vapuleó a su rival con solvencia.

La goleada es también un reflejo del hambre de trascender. Pedro López ha logrado que la selección juegue con propiedad, con confianza y con la convicción de que puede aspirar a grandes cosas. El Mundial de Brasil y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 no son sueños lejanos, son objetivos alcanzables si se mantiene la disciplina y el respaldo institucional. El reto no termina en la cancha, el futbol femenil mexicano necesita seguir generando peso, no solo en resultados, sino en inversión, en visibilidad y en apoyo real. No basta con celebrar los hitos: hay que garantizar que las próximas generaciones tengan mejores condiciones para superar estas marcas y alcanzar nuevas metas.

El partido en Santa Lucía quedará en los archivos por el gol 400, pero también por la demostración de que México está listo para competir en la élite. Las anotaciones de Rebeca Bernal, Nicolette Hernández, Alexya Delgado y Diana Ordoñez, además del autogol rival, muestran que el talento está repartido y que la selección cuenta con una base sólida.

El nombre de Charlyn Corral vuelve a brillar con fuerza, recordándonos que el futbol femenil mexicano se escribe con goles, pero también con lucha, constancia y visión de futuro.

Lo que viene para el Tri Femenil es igualmente emocionante pues en este 2026, el equipo afrontará compromisos clave, partidos de la Clasificatoria Concacaf W, que otorgan boletos al Mundial Femenil 2027 y a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, además de un amistoso de alto nivel frente a Brasil, anfitrión de la próxima Copa del Mundo.

México femenil está construyendo una identidad ganadora. El gol 400 es un símbolo de lo que se ha avanzado y de lo que aún falta por conquistar. Charlyn Corral, siempre presente, nos recuerda que la historia del futbol femenil mexicano se sigue escribiendo y que cada anotación es un paso más hacia la consolidación de un proyecto que merece todo el respaldo. El reto es mantener el impulso, porque el futbol femenil no puede ser una moda pasajera: debe ser una realidad permanente en el panorama deportivo nacional.