El riesgo de invertir en lo que está de moda

El riesgo de invertir en lo que está de moda
Yani López
Fondo y forma

Fondo y Forma escribe Yani López 

La estructura detrás de tu tranquilidad financiera.


¿Estás invirtiendo de acuerdo con tus objetivos o simplemente estás persiguiendo el rendimiento que viste ayer en redes sociales?
Hoy tenemos más acceso que nunca a información financiera. Basta abrir TikTok, Instagram o YouTube para encontrar recomendaciones sobre CETES, SOFIPOs, fondos, bolsa, criptomonedas, bienes raíces o la inversión que promete ser “la mejor” del momento.
Y que más personas hablen de inversión es una buena noticia. El problema comienza cuando confundimos tener acceso a información con tener una estrategia financiera.
Invertir no consiste simplemente en buscar dónde pagan más.
Todo instrumento tiene cuatro variables que debemos entender: rendimiento, riesgo, liquidez y plazo. Generalmente, cuando una de ellas parece extraordinariamente atractiva, vale la pena preguntarnos qué estamos sacrificando en las demás.
Por ejemplo, tener disponibilidad inmediata del dinero puede implicar aceptar un rendimiento menor. Buscar rendimientos mayores puede significar asumir mayor volatilidad o riesgo. Y algunas inversiones pueden tener sentido para recursos que necesitaremos dentro de veinte años, pero ser completamente inadecuadas para el dinero con el que pagaremos una obligación dentro de seis meses.
Por eso existe una pregunta que debería hacerse antes de preguntar cuánto paga una inversión:
¿Para qué es este dinero y cuándo voy a necesitarlo?
No debería invertirse igual el fondo para emergencias que el ahorro para la universidad de un hijo. Tampoco debería tener la misma estrategia el dinero destinado al retiro que los recursos que pensamos utilizar para comprar una casa dentro de dos años.
El objetivo determina el plazo. El plazo determina cuánto riesgo podemos asumir. Y nuestra situación personal determina cuánto riesgo podemos soportar.
También hemos convertido la palabra diversificación en una especie de fórmula mágica. Tener dinero en cinco aplicaciones diferentes no necesariamente significa estar diversificado. Si todas nuestras inversiones están expuestas al mismo tipo de riesgo, moneda, mercado o comportamiento económico, quizá únicamente hemos repartido el dinero en diferentes lugares.
Diversificar implica algo más profundo: evitar que nuestro patrimonio dependa excesivamente de una sola fuente de rendimiento o de un mismo riesgo.
Y existe otro error frecuente: comparar instrumentos únicamente por el porcentaje que ofrecen.
Una inversión que ofrece 12% no necesariamente es “mejor” que otra que ofrece 8%. Habría que preguntarnos qué riesgo estamos tomando para obtener ese rendimiento, qué liquidez tenemos, qué impuestos aplican, qué protección existe sobre nuestros recursos y, sobre todo, si ese instrumento corresponde al objetivo para el cual estamos invirtiendo.
Lo mismo sucede con el retiro.
Un PPR, una AFORE, un fondo de inversión o una estrategia bursátil no necesariamente tienen que competir entre sí. Pueden cumplir funciones distintas dentro de una misma planeación. Incluso el ahorro y la protección pueden formar parte de la estrategia patrimonial antes de comenzar a perseguir rendimientos.
Porque existe una contradicción interesante: podemos preocuparnos muchísimo por obtener uno o dos puntos porcentuales adicionales de rendimiento y, al mismo tiempo, ignorar riesgos capaces de afectar una parte considerable de nuestro patrimonio.
Una enfermedad, una invalidez, la pérdida temporal del ingreso o el fallecimiento de quien sostiene económicamente a una familia también son variables financieras.
Invertir bien no es solamente hacer crecer el dinero. Es construir una estructura capaz de resistir cuando las cosas no salen como esperábamos.
Por eso, antes de mover nuestro dinero hacia la inversión que está de moda, quizá deberíamos responder cuatro preguntas:
¿Para qué estoy invirtiendo? ¿Cuándo necesitaré ese dinero? ¿Qué riesgo estoy asumiendo? ¿Y qué ocurriría con mi estrategia si mañana mis ingresos cambiaran?
Las respuestas probablemente sean diferentes para cada persona. Y precisamente por eso no existe una inversión universalmente perfecta.
La mejor inversión no necesariamente es la que encabeza hoy la tabla de rendimientos.
Es la que tiene sentido dentro de tu estrategia financiera, tus objetivos y los riesgos que realmente puedes asumir.

¿Haz hecho este análisis respecto a tus inversiones?

 

Yani López
Asesora Profesional de Seguros
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