Palabra de Tigre escribe Humberto Aguilar Coronado
Hace unos días escuché una entrevista que el payaso Brozo, el tenebrozo, le realizó a una persona nacida en Ciudad Netzahualcóyotl, de nombre Mauricio Hernández González, mejor conocido como Aczino, en el mundo del freestyle.
Afirmó que su trabajo es de expresión, de lo que vivió desde niño en la mata del graffiti, del skate, del break dance, de todo lo urbano, las tocadas masivas y del rock and roll urbano.
Nació en esa atmósfera llena de graffiti y de gente que le gustaba la música diferente a lo que sonaba en la radio. Entonces, empezó a crecer y desde los 8 años hizo graffiti, a los 12 skate y ya como a los 13 empezó a rapear.
Recordó que era muy observador y se daba cuenta de otras cosas a las que sus compañeros no estaban tan atentos, se preguntaba y se cuestionaba otro tipo de asuntos, lo que fue un estímulo muy grande para tener cosas que decir.
En un momento de la entrevista, Brozo le preguntó que ¿cuál era su objetivo? ¿su relación con lo que está pasando en el país?.
Respondió con un “Creo que el país tiene muchos problemas, pero todos tienen responsabilidad. El gobierno, autoridades y sociedad, todos tenemos un granito de arena que poner para que el país esté hecho mejor”.
“Lo que siempre he dicho es que el problema que tenemos aquí en México es que, por ejemplo, de donde yo vengo de Neza, del Estado de México, la banda tiene mucho el concepto de que si ves algo ahí y no te lo llevas, eres un idiota. Si no aprovechas algo para pasarte de lanza en lo que puedes, entonces estás mal”.
Después. Él mismo se cuestionó: “¿por qué no podemos poner ese granito de arena? ¿qué es lo que más podemos hacer?”.
Se respondió: “Porqué no podemos tomar decisiones así de, se va a hacer esto en el país.
Nosotros podemos protestar, manifestarnos, opinar, denunciar, señalar, colaborar, pero no podemos, al final de cuentas, decir que se va a hacer mañana en el país o con una ley.
Lo que más podemos hacer, es respetar, pero también, el problema es que la ley se manipula para que, si tú sigues la ley, lo más seguro es que no llegues a ningún lado.
Es algo muy confuso porque la población de nuestro lado no tiene muchas opciones para salir adelante, con todo el caos que hay alrededor.
Pase lo que pase políticamente, empresarialmente, económicamente, financieramente, finalmente los paganos, de lo que se haga mal, es la población.
El pueblo con todo lo que conlleva, yo creo que es el producto más interesante en cuestiones electorales, porque si tienes el pueblo, que son los más y están contigo, ya chingaste.
No se me hace tan jalado de la greña que si una comunidad que empieza a fijarse en esas cosas que parecieran de hueva, adquiere una superioridad a la hora de exigir cosas.
Sí, porque cumplen con su comunidad, cumplen con ellos, no se están chingando a nadie, están viendo que los demás por lo menos no estén peor de lo que están.
¿Por qué? Por ética, por empatía, por interés. Y esa comunidad se va volviendo verdaderamente potente a la hora de que esa comunidad en su conjunto diga, "Oye, vamos a decirle al jefe delegacional que esto está valiendo. Vamos, vamos, vamos todos, a ver, que nos digan que no.
¿Y por qué? Porque tú estás cumpliendo como ciudadano, te estás partiendo la madre, trabajando, estás manteniendo a la familia, estás tratando de mantener coherencia con los demás, respeto por los demás, exigiendo respeto para ti. Y esto arma una posibilidad que es semilla buena en tierra buena.
Es lo básico pero es la base de todo para que vaya cambiando ese mal que tenemos ya normalizado.
Aprovechar y no servir es la gran infección que hay en todos los niveles de la política aquí en México.
El tema de no buscar un bien común, sino un bien personal, el buscar el beneficio propio, ese es el problema.
Realmente es cambiar tú mismo, para dar un cambio para que empiece a cambiar el mundo, ¿no? Eso es empezar por tí, por tu mundo”.
Grandes lecciones cívicas a través de un representante de la cultura popular.
*Es politólogo