Peregrinan pajareros poblanos para defender un oficio en riesgo

Peregrinan pajareros poblanos para defender un oficio en riesgo
Guadalupe Guarneros
Pajareros La villita del Paseo Bravo Paseo Bravo Iglesia Católica

Señalan que es un acto simbólico de defensa frente a la estigmatización 

Integrantes de la Unión de Pajareros del Estado de Puebla realizaron su tradicional peregrinación hacia la Villa de Santa María de Guadalupe, en la zona del Paseo Bravo, en la capital poblana. El recorrido, que se realiza desde hace 37 años, tuvo como propósito agradecer a la Virgen de Guadalupe por la permanencia de un oficio ancestral que hoy enfrenta un escenario de incertidumbre.

La peregrinación también se convirtió en un acto simbólico de defensa frente a la estigmatización que, aseguran, vive el gremio ante el endurecimiento de leyes en materia de protección animal y la percepción social que los señala como responsables del maltrato o la extracción ilegal de aves.

Armando Francisco Linares, médico veterinario y zootecnista, explicó que el oficio de pajarero está regulado por la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), así como por la PROFEPA, sin embargo, el desconocimiento de estos procesos ha generado una criminalización social.

“Las autoridades y la sociedad desconocen todo lo que implica ser pajarero: permisos, sistemas de transporte, aclimatación, alimentación y cuidado de las aves. Aun así, se nos señala como delincuentes”, afirmó.

El especialista advirtió que, pese a cumplir con la normatividad vigente, el gremio se encuentra en riesgo debido a nuevas iniciativas legislativas que, sin considerar el contexto biocultural del país, podrían poner fin a una práctica que se ha transmitido de generación en generación.

Detalló que el mantenimiento de un ave canora representa una inversión considerable, ya que requiere espacios adecuados, alimentación especializada y atención constante para garantizar su desarrollo y bienestar.

“No es solo vender un ave. Hay un proceso largo y costoso detrás de cada ejemplar”, señaló.

Los pajareros también enfrentan discriminación cotidiana en espacios públicos, donde son señalados y marginados por la venta de aves, situación que ha afectado no solo su actividad económica, sino también su reconocimiento como parte del patrimonio cultural vivo.

“Es un oficio noble, pero hoy ser pajarero implica resistir el señalamiento permanente”, sostuvo Linares.

Durante la pandemia de COVID-19, el gremio se vio severamente afectado por el confinamiento, que les impidió salir a comercializar sus productos, generando un rezago económico que impactó a las familias dedicadas a esta actividad.

Actualmente, los pajareros poblanos forman parte de la Unión Nacional de Criadores, Capturadores, Transportadores y Expendedores de Aves Canoras y de Ornato (UNACO), asociación civil que colabora con la SEMARNAT en la emisión de calendarios autorizados de captura y comercialización sustentable.

Desde esta organización señalan que la principal amenaza para las aves silvestres no es el comercio regulado, sino la pérdida de hábitat natural, por lo que hacen un llamado a que las políticas públicas contemplen la protección ambiental sin criminalizar oficios tradicionales.

La peregrinación concluyó con una misa, en la cuál los Pajareros pidieron a la virgen conservar su trabajo y reiteraron su demanda de ser escuchados y reconocidos como un gremio que opera dentro de la legalidad y que busca preservar una tradición histórica frente a los desafíos del presente.