Núremberg y los tiempos actuales

Núremberg y los tiempos actuales
Jesús Olmos
Máscaras Alemania

Máscaras escribe Jesús Olmos

Salir del cine hirviendo, cargado de un sentimiento de furia, con un exceso de injusticia en el pecho y con una mirada rota por lo que dejó “Nuremberg: El juicio del siglo” en los asistentes a una sala de cine este fin de semana.

Aunque se trata de una obra de ficción basada en hechos reales, sirve de retrato documental y de difusión de uno de los momentos más oscuros a los que nos hemos enfrentado como raza humana: el exterminio nazi.

La trama de la cinta “Nuremberg”, gira en torno a una pregunta: ¿Fueron los nazis personas únicas, por su capacidad de exterminar en masa de manera racial y mediante sus guerras de agresión? Increíblemente, la respuesta es no.

Desmenuzado de manera magistral por Rami Malek como el psiquiatra Douglas Kelley y Russell Crowe como el general alemán Hermann Göring, deja al descubierto el concepto de la “banalidad del mal”, una forma de monstruosidad que no evade la responsabilidad Individual, y que establece que "seguir órdenes" no exime de responsabilidad personal a criminales, a pesar de que el 100% de los acusados en el juicio principal utilizaron esta defensa.

Los Estados Unidos, quienes vieron ascender al régimen fascista de ultraderecha que se instauró en Alemania 1933 y que dominó hasta su caída en 1945, parece estarse encaminando a repetir esta misma dinámica, con el reciente florecimiento del odio racial, principalmente contra grupos latinos y árabes.

Es ahí donde cobra valor el conocimiento y reconocimiento de la historia para entender la evolución, la identidad y la construcción del futuro, más aún cuando se habla de genocidio, de xenofobia y de discriminación llevada al extremo.

"Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, dice una de las máximas frases sociológicas y filosóficas del mundo, que parece ser desoída por quienes lideran un mundo convulso y que se encuentra en uno de esos periodos de cambio definitivo.

La película deja en el aire algunos cuestionamientos que trasladados a hoy en día se les puede poner nombre y apellido.

Y es que, en realidad, hay gente como los nazis en todos los países del mundo hoy en día. Los hay en Estados Unidos e incluso en Israel, cuya población vivió en carne propia ese holocausto.

Una de las escenas más renombradas expone que los patrones de personalidad de los miembros del Tercer Reich no son difíciles de detectar: “Hay gente que quiere el poder. Y aunque usted diga que no existen aquí, estoy bastante seguro de que hay gente en Estados Unidos que no dudaría en pasar por encima de los cadáveres de la mitad de la población estadounidense si supiera que así podría controlar a la otra mitad. Avivan el odio. Es lo que hicieron Hitler y Göring, y es un ejemplo clásico”.

Y remata con otra alerta que bien podría entenderse así: La próxima vez que ocurra esto, quizás no los reconoceremos porque llevan uniformes aterradores, sino porque estos tipos se pintan el rostro de color naranja, usan trajes de diseñadores de alta gama y juegan golf todos los domingos en su campos en Florida, desde donde ordenan la guerra y afirman asesinar con orgullo a quienes les son distintos.

 

@Olmosarcos_