La invasión de autos chinos pone en entredicho al sector, otrora dominante con presencia global
La marca Porsche, del grupo alemán Volkswagen, informó que recortará hasta 4 mil puestos de trabajo en sus plantas, que afectará a empleos de niveles directivos y administrativos, por lo que se prevé que elimine a 30 por ciento de la plantilla.
Según publica el portal RT, tomando información de la revista germana Bild, esta decisión de la marca de lujo muestra la crisis en la que está envuelta la industria automotriz, que ha visto mermadas sus ventas ante la fuerte competencia que representan los autos chinos.
El director general de Porsche, Michael Leiters, anunció en marzo pasado una ola de despidos, que se suma a un primer paquete de medidas, en el que hasta 2029 está previsto eliminar mil 900 puestos de trabajo en Stuttgart.
Esto se suma a contratos temporales de 2 mil empleados eventuales y el cierre de tres filiales, que anunció la empresa en mayo, lo que afectará a otras 500 personas.
Es signo de una reestructuración profunda que no sólo afecta al Grupo Volkswagen, sino a todas las marcas europeas, pero se enfatizan en las marcas germanas, como Mercedes y BMW, ya que otras firmas han hecho alianzas con empresas chinas como BYD, Chery, JAC, entre otras.
Tan sólo en Europa, estas empresas asiáticas tienen el 10 por ciento de la cuota de mercado.
Pero no sólo son las ventas, hay factores que impactan en las ganancias, como el aumento de los costos energéticos, la presión regulatoria derivada de las políticas climáticas, la reorganización de las cadenas de suministro y una competencia internacional cada vez más intensa.
“En el 2025, las matriculaciones de nuevos vehículos en la Unión Europea seguían cerca del 17 % por debajo de los niveles registrados en el 2019. El mercado británico también permanece lejos de recuperar el volumen de ventas previo a la pandemia. Las consecuencias son visibles en toda la industria. VW, Mercedes-Benz y BMW han anunciado medidas de reducción de costes y despidos”.
Stellantis, que tiene marcas como Dodge, Chrysler y Jeep, ha reducido la producción en plantas europeas, especialmente en Italia; mientras la francesa Renault continúa reorganizando parte de sus operaciones en el país galo.
Aún se desconoce qué tanto podrían afectar estas medidas a la manufactura automotriz mexicana, que ve desde el otro lado del océano cómo la crisis del sector se acerca peligrosamente, aunque los factores son distintos.