El prometer no empobrece

El prometer no empobrece
Parabólica.Mx
El rincón de Morgado

El Rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado 

“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.”

Francisco de Quevedo

En la época actual se ha convertido en algo bastante común el prometer, el establecer algún compromiso, y con una gran facilidad no cumplir con lo ofrecido, o aún más, buscar pretextos para justificar el incumplimiento de lo propuesto. Las promesas atraen mucha atención en las campañas electorales, por ello, es ampliamente utilizado el recurso de prometer para atraer votos.

Vemos en nuestro día a día a muchas personas que prometen comportarse de cierta manera, prometen la realización de acciones para lograr algún objetivo, sin embargo, al llegar el momento, o al pasar el tiempo, no cumplen. Y lo más frecuente es que sin remordimiento alguno, o sin consecuencias posteriores, promesas y más promesas, se quedan sin cumplir. De ahí la frase, de autoría anónima y ampliamente utilizada en el ámbito político, “El prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila”.

Hemos visto en los últimos años como es utilizado el recurso de prometer en las campañas, un gran número de candidatos prometieron algo y cuando llegan a ocupar el puesto para el que están compitiendo, no cumplen. ¿Será que no habían contemplado con cuidado el estado de las finanzas y no hicieron bien los cálculos?, o tal vez, ¿haya sido sólo una medida para ganar votos y ya se sabía que no cumpliría?

También se da el caso de que no conocen el contexto territorial o político del lugar en el que están compitiendo. Claro está que mucho de lo que se promete no se podrá cumplir, y por cualquiera que sea la razón, la confianza en esos personajes se pierde desde que no cumplió su promesa. Y se hará hasta lo imposible para buscar argumentos que apoyen el incumplimiento, pero la realidad es que no cumplieron y sin ninguna consecuencia. Se aprecia lo fácil que es prometer y no cumplir, es común también encontrar personajes que prometen sabiendo que no está en sus manos el cumplimiento, pero aun así lo prometen.

Es importante no prometer lo que no se puede cumplir. Muchas veces es difícil, pero, desde el punto de vista ético y de confianza hacia la búsqueda de la verdad es lo mejor.

Desde cosas tan sencillas “Te llamo luego”, “al rato te busco”, “cuenta con ello”, “no se me olvida”, “está entre mis pendientes”, hasta prometer algo que sabemos no se puede lograr “búscame para darte trabajo”, “ya tengo el recurso que me pediste prestado”, “excelente trabajo, está contemplado tu aumento salarial”. Pero no hay tiempo que no llegue ni plazo que no se cumpla y en ocasiones prometemos sin siquiera pensar y cuando llega el momento de cumplir, no lo hacemos.

En el mundo de las promesas los errores pueden tener graves consecuencias por lo que es fundamental considerar lo siguiente: 1. La desconexión con la realidad cotidiana, el perder el contacto con la vida diaria del ciudadano común. 2. La soberbia comunicacional, usar un léxico adecuado, para que las personas tengan una conexión real. 3. Las promesas imposibles, ofrecer cosas irrealizables daña la credibilidad personal. 4. La gestión de crisis, al aparecer ésta, no minimizar el problema, ni negar su existencia o, desaparecer de la escena pública. 5. El doble discurso, la inconsistencia entre el discurso público y las acciones privadas es un error que la era digital ha vuelto especialmente costoso.

Así mismo, 6. La falta de autocrítica, se considera como señal de debilidad, pero la ciudadanía suele valorar la honestidad y la capacidad de admitir equivocaciones. 7. La improvisación en políticas públicas. El lanzamiento de iniciativas sin estudios previos es un error que suele tener consecuencias graves. 8. La polarización innecesaria, dividir artificialmente a la sociedad, puede generar beneficios a corto plazo, pero dificulta la gobernabilidad futura. 9. El nepotismo y amiguismo, erosiona la confianza pública en las instituciones. 10. La resistencia a la innovación, ignorar las nuevas tecnologías desconecta las generaciones más jóvenes y limita su capacidad de implementar soluciones innovadoras.

No importa que lo que prometan sea algo trivial o algo muy importante, el compromiso de decir que se hará o dará algo, debería ser suficiente para hacerse cargo de ello. Y exactamente igual que se puede exigir a los demás, también se debe exigir a uno mismo cuando se hace una promesa. Si no se puede cumplir, es mejor no realizarla.

La voz es lo único que nadie puede quitarnos, pero la perdemos poco a poco cuando hacemos promesas que sabemos que no podemos cumplir, cuando se promete para salir del paso o dar largas a una persona, cuando se engaña a alguien. Más vale pocas y verdaderas promesas, que muchas y falsas. Si no podemos o no estamos dispuestos a cumplir una promesa, lo mejor es no comprometerse a ello ya que el no cumplir lo que se promete tiene consecuencias.

Es importante reflexionar, amable lector, la frase del filósofo Karl Raimund Popper “Los que nos prometen el paraíso en la tierra nunca trajeron más que infierno.”

¡Feliz navidad y próspero año nuevo, nos saludamos en la primera semana de enero de 2026!