La editorial escribe Jesús Olmos
Muchas lecciones han dejado las elecciones intermedias y la estrepitosa derrota del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, justificada bajo la locuaz frase de que “No pudimos transferir el amor (en sus mítines) a los candidatos”.
Primero, que ningún poder por desbordado o excesivo que parezca tiene un límite y que la mejor forma de ponerlo sobre el riel es la fórmula democrática.
En ese sentido viene a colación lo que ha dicho el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien expuso que la "ola ultra" se "desmorona” y recalcó que "la sociedad estadounidense votó contra las políticas que solo empobrecen. Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites".
Y mas aún, cuando se aprecia que los republicanos han entregado el partido a este líder ultra derechista, nada diplomático y con tintes de megalomanía, y que ha andado por el mundo llevando el nombre de su país y de su partido en la planta de los pies, y según algunos líderes que pertenecieron a ese grupo político y luego lo abandonaron… Trump pasará, pero el descrédito se quedará para siempre en el Partido Republicano.
@Olmosarcos_