Morena levanta el puño izquierdo

Morena levanta el puño izquierdo
Alvaro Ramírez
Piso 17

Piso 17 escribe Álvaro Ramírez Velasco 

Los gobiernos, todos, en todo el mundo, requieren del acompañamiento legislativo, discursivo e ideológico de sus partidos, siempre que no cometan delitos ni desvíen recursos públicos para fines partidistas. Es genuino, legítimo y muy necesario para hacer contrapeso a los adversarios.

La “sana distancia” entre el gobierno federal y el partido, propuesta por Ernesto Zedillo Ponce de León, para dar “autonomía” a la administración pública, fue falsa y mentirosa, pero además un plan urdido para romper con el proyecto social que aún prevalecía en algunos militantes, cuadros y acciones del PRI.

Lo que hizo Zedillo fue convertir al gobierno en neoliberal en todas sus dimensiones y cerrar la puerta a cualquier evocación de justicia social, heredada de la lucha revolucionaria.

La sana distancia no tiene razón de ser porque los partidos —mientras no se violenten normas y leyes— debe acompañar a sus gobiernos y gobernantes, porque comparten proyectos social, administrativo e ideológico. Sólo deben deslindarse los partidos de sus gobernantes, cuando éstos hayan traicionado la esencia política que les hizo ganar en las urnas.

Por eso, la llegada de Ariadna Montiel Reyes a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena es una muy buena noticia. Pocas personas comparten con tanta claridad, la visión, el proyecto, la ideología y los anhelos de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Lo mismo ocurre con Citlalli Minerva Hernández Mora, quien también defenderá la visión de la presidenta, desde la Comisión de Elecciones y Alianzas.

La anterior dirigencia se había convertido en el coto de poder de una camarilla, que solamente veía por sus intereses personales y de grupo, y que se había olvidado completamente de la defensa del proyecto de la Presidenta de la República y de ella misma.

Más que una sana distancia, morena vivía una ausencia completa en el acompañamiento que se supone debía tener para Claudia Sheinbaum.

Los legisladores no hacían mucho —casi nada— por defender los temas y mucho menos las iniciativas de Palacio Nacional.

Más que un deseo personal, la toma del control partidista por parte de la presidenta, fue una acción indispensable y urgente.

Ahora sí, Morena se declara listo para la batalla de 2027, cuando se renueven 17 gobernaturas, las 500 curules de la Cámara de Diputados, mil 88 diputación locales y 680 alcaldías.

¿Y Puebla?

Precisamente, con lo que ocurrió en Morena a nivel nacional y lo que viene por delante, debiera hacerse la reflexión de qué está pasando en ese partido a nivel estatal y con los legisladores local del mismo partido y de la misma ideología.

Porque no todos —aunque debiera ser un acompañamiento absoluto—, respaldan con reflejos ágiles las propuestas y el discurso del gobernador Alejandro Armenta.

No vemos a los dirigentes partidistas apoyando temas tan sensibles como el Cablebús.

Los diputados y diputados locales, algunos tan propensos al protagonismo, no están acompañando suficientemente en las propuestas de Alejandro Armenta, no dan la batalla, discursiva ni en tribuna, ni ante los medios de comunicación.

Otra vez, una “sana distancia” malentendida, pues no se trata de una separación radical, sino de respetar las leyes.

Hay bastante margen de maniobra, legal y genuino, para acompañar al gobernador en el discurso, dar la batalla en los medios de comunicación, en la tribuna legislativa y en la ideología partidista y personal.

¿O será que no quieren o no pueden?

@Alvaro_Rmz_V