Fiscalía contaminada  

Fiscalía contaminada  
Fernando Maldonado
Parabólica Fiscalía del Estado de Puebla

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

Idamis Pastor llegó a la Fiscalía de Puebla prometiendo una limpia.

La necesitaba desde hace tiempo.

En noviembre de 2025, la propia fiscal confirmó once carpetas contra exfuncionarios de la institución por presuntos actos de corrupción y extorsión. Empresarios denunciaron que algunos fiscales exigían dinero para modificar investigaciones o retrasar su judicialización.

No eran empleados menores. Entre los separados aparecieron titulares de áreas encargadas de investigar secuestros, extorsiones, delitos de alto impacto, operaciones con recursos ilícitos y corrupción.

Lo más grave es que varios habían llegado con la propia Idamis Pastor.

Después vino otra cifra escandalosa: más de cien ministerios públicos fueron removidos ante sospechas de que algunos filtraban información a grupos criminales para ayudarles a evadir la justicia.

Eso no habla solamente de una limpia, sino del tamaño de la contaminación.

Y todavía el 31 de julio, Idamis tuvo que relevar al titular de la Fiscalía Anticorrupción después de ocho meses, porque su desempeño no cumplió con las expectativas.

Con esos antecedentes, genera preocupación la cercanía entre la Fiscalía y los intereses de Olga Romero. No es una ciudadana cualquiera.

Es dirigente estatal de Morena, forma parte del partido gobernante y mantiene una disputa personal por una herencia multimillonaria.

En abril, la Fiscalía desplegó un operativo extraordinario para detener a Estela Romero Bringas, una adulta mayor enferma y con movilidad limitada, así como al notario Ramiro Rodríguez Maclub.

Cateo, agentes ministeriales, corporaciones de seguridad y traslados.

Judicialización acelerada.

Todo dentro de un pleito hereditario donde Olga Romero es parte directamente interesada.

Mientras miles de víctimas esperan meses o años para conseguir una diligencia, para Olga hubo una Fiscalía rápida, coordinada y contundente.

Y ahora versiones internas advierten que ya se estarían preparando nuevas carpetas relacionadas con el mismo conflicto.

Otra vez celeridad, expedientes y la maquinaria trabajando alrededor de Olga Romero.

No existen elementos públicos para afirmar una colusión entre Idamis Pastor y Olga Romero.

Los antecedentes obligan a preguntarlo:

Una Fiscalía que reconoce haber estado infiltrada por extorsionadores y servidores relacionados con grupos criminales actúa con eficacia con los intereses personales de una dirigente política de por medio.

El riesgo es enorme. Una Fiscalía contaminada ya es peligrosa.

Una Fiscalía contaminada, operando cerca de una política que utiliza su cargo y sus relaciones para impulsar una disputa familiar, resulta todavía más alarmante.

Olga Romero pierde poder, estructura y respaldo. Su permanencia partidista es intrascendente. Se ausentó del escándalo que protagonizaron dos diputadas de su partido, Nay Salvarori y Grace Palomares.

Pero antes de quedarse sin cargo, podría intentar convertir sus últimos restos de influencia en nuevas ventajas judiciales.

Idamis Pastor tiene que despejar esa sospecha.

Informar si existen nuevas carpetas, quién las promovió, cuándo fueron iniciadas y qué controles garantizan que no estén siendo fabricadas, aceleradas o utilizadas como presión.

Once exfuncionarios investigados, más de cien ministerios públicos removidos y fiscales especializados separados demuestran que el peligro no es imaginario.

La corrupción estuvo dentro.

Y si esa estructura termina sirviendo a Olga Romero, ya no estaríamos ante una simple disputa por una herencia.

Sino ante la posible utilización de la Fiscalía para resolver necesidades personales desde el poder.

Y eso también sería corrupción.

@FerMaldonadoMX