Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
La muerte política difícilmente se ve en la escena pública. Con frecuencia se dice que en la arena en la que se pelea el poder nadie está muerto hasta que se encuentra tres metros bajo tierra. Y es que los vaivenes en la esfera pública producen escenas imposibles de asimilar por el cortoplacismo, tan recurrente en la aldea, y más aún, en la escena nacional.
Una excepción es el caso de Javier López Zavala, el político que alcanzó los más altos niveles en la toma de decisiones y que apenas el 31 de diciembre un tribunal le impuso una pena de 60 años, luego de haberlo encontrado responsable del delito de feminicidio tres años después de la ejecución de la activista Cecilia Monzón, en mayo de 2022.
López Zavala fue coordinador de la campaña de Mario Marín Torres, cuando compitió por la gubernatura de Puebla bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional en el 2003, luego de haber sido edil de la capital en el trienio 1999-2002 y ya desde entonces la influencia en la toma de decisiones fue notoria.
Perfiles cercanos a Marín Torres, entre quienes se encontraban el notario Mario Montero Serrano o el ex secretario de Transporte, Valentín Meneses Rojas, con quienes trabó amistad desde que fueron niños y estudiantes, fueron desplazados por Zavala y desde 2009 cuando ya se perfilaba para convertirse en el sucesor, fueron frecuentes las reuniones propiciadas ex profeso para hacer cambiar de opinión y nominar otro priista para competir por la gubernatura.
El mandatario en turno se mantuvo firme y ni siquiera los empresarios mas influyentes pudieron maniobrar para impedir que su secretario de Gobernación fuera designado candidato, según usos y costumbres en el aparato priista, vigentes en ese momento.
El resultado es de todos conocido. López Zavala perdió estrepitosamente frente al candidato de una alianza electoral que llevó como partido dominante al PAN, con Rafael Moreno Valle Rosas como abanderado y de 2011 a la fecha, el PRI no pudo recuperarse y como se ve el panorama, parece improbable.
No solo porque existe el Movimiento de Regeneración Nacional, un partido claramente dominante con un gobernador como Alejandro Armenta que poseen un bono ciudadano que, hasta ahora, parece difícil vaya a ser dilapidado como para poner en riesgo la continuidad ms allá del periodo sexenal.
López Zavala, desde la fecha de la derrota hasta antes de su aprehensión busco la forma de acomodarse a la nueva circunstancia política. Un día fue fotografiado a la espalda de Andrés Manuel López Obrador; otro, al lado del gobernador fallecido, Miguel Barbosa.
La reinvención política como una forma de continuidad de una trayectoria política que nunca volvió a ser análoga a la que vivió en el periodo de gobierno de su padrino político, el ex gobernador Marín Torres. Aun así mantuvo una vida política, discreta, pero viva.
A menos de una semana de haber sido condenado a vivir el resto de sus días en cautiverio, preso por el delito de feminicidio de Monzón, trascendió el retiro de su retrato en la “Sala de Secretarios” en donde son exhibidos los responsables de la conducción de la política interna estatal.
López Zavala será el único político que, en vida, ha sido sepultado.
@FerMaldonadoMX