Chichicazapan, el sepulcro

Chichicazapan, el sepulcro
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado 

Hace 22 años que Mariano Fuentes Silva descansa en el fondo de una caverna cubierta de agua en la zona de Oztoque (Oztoquito, le llaman algunos) en el municipio de Tzicatlacoyan que movilizó expertos en rescata de México y Estados Unidos tras largos días de tareas de rescate.           

Fuentes Silva fue un explorador de la Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en espeleología que se internó por la boca de una cavidad cavernosa localizada a unos 80 metros en caída libra por un cráter de nos 100 metros de diámetro en un paraje casi imperceptible desde una carretera estatal, a una hora y media, delante de Tecali de Herrera.

Los cuerpos de rescate trabajaron de día y de noche, contra reloj. Primero porque según los especialistas se sabía que el oxígeno duraría unas horas desde que se reportó la desaparición del científico universitario, sin alimento y temperaturas extremadamente bajas a casi medio kilómetro de profundidad. Era abril de 2004.

El escenario fue de angustia. No solo entre la comunidad de científicos, rescatistas y la comunidad de espeleólogos ahí reunidos junto a familiares y amigos. El estado emocional alcanzó a quienes en aquellos años dieron cobertura a un evento que no era el único porque unos meses antes, un hecho similar había tenido registro en Ajalpan.

El despliegue de medios de noticias de Televisa, TV Azteca, CNN y otros fue permanente durante los días que se extendió la infructuosa búsqueda. La mayoría de los enviados de la Ciudad de México tuvieron que ser relevados y durante la jornada fueron reiteradas las señales de esperanza del rescate con vida que se apagaron en la medida en que avanzó el tiempo y se extinguió la posibilidad de un rescate exitoso.

Imposible mantenerse al margen de las emociones que circundaron por esa enorme oquedad de la que solo sabía de su existencia exploradores altamente especializados. No es exagerado afirmar que quienes estuvimos largas horas de espera abrazamos la alegría de una tímida esperanza de rescatar a Mariano Fuentes Silva.  

No fue sino hasta después de tres días -si la memoria no me es infiel- que mediante un robot acuático pudieron hacer contacto visual con el científico, ya sin vida y en la fase enfisematosa, que es la segunda etapa de descomposición de un cuerpo humano, a grado tal que fue imposible encontrar espacio para extraerlo.        

Lo que sucede por estos días con la familia Peña que pagó 4 mil 700 pesos por un paseo por la gruta de Chichicazapan y que fue sorprendida por un temporal que los orilló a entrar a una verdadera trampa mortal, no será la única y tampoco es la primera que ocurre porque las zonas boscosas de la sierra norte o semiárida en la Sierra Negra de Puebla es rica en zonas cavernosas para quienes gustan del turismo de aventura.

Este martes 14 se cumple una semana de que la familia que llegó de Chignautla entró a la gruta de la que es prácticamente imposible sean recuperados los tres miembros que aún faltan por ver fuera de la caverna.

No es mal augurio, pero la experiencia en el suelo poblano hace evidente que fue una mala decisión haber comprado un paseo que ofreció una empresa local sin exhibir permisos, certificaciones ni condiciones mínimas de seguridad para explorar un subsuelo como el poblano que ya ha sido destino y sepulcro para los más experimentados.

 

@FerMaldonadoMX