La disruptiva Doña está de vuelta

La disruptiva Doña está de vuelta
Fernando Maldonado
Ana Teresa Aranda

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

En la política local se le conoce como “La Doña”. Así debe ser porque en su trayectoria política ha visto mucho, y de todo. Es Ana Teresa Aranda, que se alista para dar otra batalla desde su trinchera política para ser candidata a la alcaldía de Puebla, por el Partido Acción Nacional.

Primera aduana, la interna. Hace apenas unos días el presidente estatal del partido, Mario Riestra Piña la ubicó junto a otros rostros y nombres de mujeres panistas en la misma pista de salida en una carrera que hace semanas que comenzó.

Las diputadas federales, Genoveva Huerta y Liliana Ortiz, la primera ex dirigente panista en el estado y la segunda esposa del ex candidato al gobierno estatal en 2024, Eduardo Rivera Pérez; María del Pilar Vargas Morán (Pily Morán), esposa de Felipe Velázquez, ex funcionario panista en el gobierno de la ciudad; la ex diputada federal, Carolina Beauregard, consejera nacional panista.

La brecha generacional es factor, pero el peso y el nombre importan. En 2027 la panista tendrá 73 años. Fue funcionaria federal con Vicente Fox como secretaria de Desarrollo Social en el año 2000 y como subsecretaria de Gobernación con Felipe Calderón en 2008.

Desde hace semanas que La Doña encabeza reuniones, recibe gente y hace política. Desde una pequeña sala de estar en su domicilio por el rumbo de Morillotla guía la nueva ruta, a su estilo, con esa personalidad que seduce, dicharachera, terminante y disruptiva.

Es el mismo lugar en donde recibió Dante Delgado Rannauro, el fundador de Movimiento Ciudadano para darle un “no gracias” cuando el veracruzano supo de su salida del panismo, para invitarla a hacer carrera en el partido que ahora presume ímpetu y juventud. El olfato de Dante la vio como el más atractivo producto para los votantes de las nuevas generaciones.

No parece restarle animo nada de lo que sucede en su entorno. A cada desafío tiene una respuesta llena de ingenio e ironía.

Ni la tormenta que se registró hace cinco semanas que afectó un ala del inmueble, construido en un espacioso jardín lleno de prado verde y bien cuidado, flores y árboles; ni la versión que corre entre panistas de nuevo cuño que la colocan como la candidata del Yunque, la organización ultraconservadora que tuvo como nacimiento su natal Guanajuato y Puebla. 

No le gusta lo que ve en su partido, al que regresó luego de su aventura como candidata independiente en 2016 para regresar a las filas azules en 2018, a petición de la dirigencia nacional. Ve debilidades políticas en la dirección panista y en esa dirección apunta los pertrechos.

En su cálculo político está la reconquista del voto duro del panismo que combatió al rancio priismo y las simulaciones que se instalaron en Acción Nacional con la llegada de los priistas de la mano de Rafael Moreno Valle que gobernó de 2011 a 2017.

Tiene con qué Ana Tere. No sólo la retórica, sino la fama detrás del nombre que construyó desde que se enfrentó al duro Manuel Bartlett Díaz en el PRI dinosáurico en los ‘90s o al ala pragmática de su partido.

La dureza del discurso será el mejor argumento para esta mujer que ofrece al reportero un lado inexplorado de su perfil: la dulce mujer que en el recibidor de su domicilio luce una galería de fotos con su marido, el difunto Luis Orea y una árbol genealógico lleno de nietas y nietos con sus padres sonrientes.

Esa dulce abuela promete ponerle sabor al insípido caldo que se cuece a fuego lento en el conservador Partido Acción Nacional.

@FerMaldonadoMX