Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
El gobierno de la Cuarta Transformación con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la cabeza pudo haber cometido el mayor error de cálculo en comunicación política, de la mano de la Consejera Jurídica, Luisa María Alcalde.
La revelación de una lista negra de periodistas que resultan incómodos al grupo de poder en turno reveló un conjunto de elementos. Los periodistas son incómodos, que existe una manifiesta intención por apuntar al mensajero, que no ha habido capacidad para persuadir a los medios y que en el fondo, tienen un parecido bochornoso con las expresiones mas dictatoriales en el panismo.
Alcalde, que viene de dirigir al partido Morena y forma parte de una familia de la ultra en la izquierda llevó a ese conjunto de periodistas y opositores como integrantes de un ecosistema digital que magnifican contenidos en redes sociales para golpear al proyecto presidencial.
Como ocurre en las mañaneras desde que Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, el programa “Derecho de Réplica” de cada semana es un instrumento de propaganda convertido en tribunal de facto para apunar en contra de quienes tienen una postura diferente, contraria a los principios que rigen a los gobiernos que llegaron de Morena.
El tribunal de enjuiciamiento en el que Luis María Alcalde convirtió la plataforma presidencial tiene un paralelismo que debería abochornar a los teóricos de las libertades ciudadanas: la vulgar dictadura en la que se convirtió el gobierno panista de Rafael Moreno Valle en Puebla, entre 2011 y 2017.
Por ofensiva que parezca la comparación, comprueba que por momentos, los polos opuestos se tocan. En octubre de 2012 el gobierno de Moreno Valle filtró al periodista consentido del régimen, Arturo Rueda, una lista de 19 periodistas que serían demandados por “exceso de libertad de expresión”.
De los 19 informadores solo concretaron dos denuncias en contra de Fabián Gómez de Contraparte Informativa y Adrián Ruiz, de El Heraldo de Puebla. El resto no se concretó primero porque luego se supo, había sido un amago de un gobierno que desde el inicio mostró una beligerancia solo explicable por un afán enfermizo por una revancha.
Muchos de los periodistas que formaron parte de esa lista revelada en el Diario Cambio terminaron por conocerse mejor en una causa en común: saberse perseguidos de un gobierno que de forma paradójica había utilizado como oferta de campaña que los mejor estaba por venir.
Quienes aparecimos en esa lista de ignominia no solo no cesamos en el trabajo de escrutar a un equipo de gobierno que abusó del poder local y del dinero público, sino que además. Todos seguimos vigentes, en ejercicio y ellos se fueron en medio de una tragedia ampliamente documentada.
El escenario poblano de hace 14 años tiene similitudes que sorprenden con esta coyuntura. La línea editorial que produce escozor a la cúpula de la 4T, como sucedió con el panismo de Morena Valle, confirma incapacidad manifiesta para construir un ecosistema legítimo y orgánico, menos reactivo.
Y pone una realidad de cuerpo entero: los “influencers” y “youtuberos” que aplauden sin rigor periodístico todo lo que generan las mañaneras fracasaron como instrumento de propaganda para llegar a las audiencias que demandan más información que proclama.
@Alvaro_Rmz_V