La editorial escribe Jesús Olmos
Tres temas distintos deben discutirse en el país, en medio de la tormenta que originó la revelación de acusaciones formales y solicitudes de extradición contra el gobernador y funcionarios de Sinaloa.
El primero es que el propio gobernador no es un personaje defendible. Rocha Moya, ha sido un muy mal mandatario, arrastrado únicamente por la oleada de Morena, es de esos pseudicasiques que no distinguen que cuando empiezan la verborrea hacen el hoyo más profundo.
Lo segundo, es que es evidente que aprovechando lo anterior el Gobierno de los Estados Unidos busca dar un golpe mediático y político en contra de la Cuarta Transformación en esa interminable guerra de derechas contra izquierdas, y en un afán de dominación, para doblegar antes de negociar con el vecino.
Y tercero, las revelaciones del Hondurasgate, que exhiben un mayúsculo plan articulado desde Washington, para detonar no solo al Gobierno mexicano, sino también al de Colombia y de paso a toda la izquierda latina, para ofrecer tributo de dominación a Donald Trump, quien ofreció libertad a Juan Orlando Hernández, con todo y sus conocidas y sentenciadas ligas con el narcotráfico.
@Olmosrcos_