Rocha Moya: muerto en vida

Rocha Moya: muerto en vida
Fernando Maldonado
Parabólica Rubén Rocha Moya

Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado 

No lo hubo, y tal vez tampoco nadie lo hubiera suscrito. Los abajo firmantes que en otras ocasiones decidieron apuntalar perfiles, reiteradamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, u otros personajes de la 4T. Y eso que se dijo en la mira del Departamento de Justicia de los Estados Unidos para atacar ese movimiento, que hoy le da la espalda.

Ya han transcurrido más de 24 horas de que se hizo pública la petición formal para su aprehensión y extradición a Estados Unidos. Lo que ha seguido es el silencio total de legisladores, gobernadores y de la presidenta de México que, obligada por la coyuntura, debió abordar el tema en la mañanera de jueves.

Si, Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, presunto socio del cártel de Sinaloa, según el señalamiento de un juez federal del Distrito Sur de Nueva York, está más solo que nunca, y políticamente, herido de muerte porque nadie apostó por él. Aunque dijo muy orondo en una entrevista de banqueta que nada sucedería, si sucede. Y sucede mucho. 

El silencio en política es siempre más significativo que la verborrea que el morenista utilizó en sus redes el miércoles para victimizarse.

“Este ataque nos es únicamente a mi persona, sino al movimiento de la Cuarta Transformación, a sus emblemáticos liderazgos, y a las y los mexicanos que representamos esa causa”, escribió hace unas horas en sus redes sociales.    

Y pues no. Ni los emblemáticos liderazgos de la 4T ni la mexicanidad que representan las causas de la izquierda han dicho algo que permita una contención más eficiente de la crisis en la que está metido el gobernador sinaloense.    

La línea argumental presidencial, entendible. Sujeta a una enorme presión política, mediática y bilateral, resistió. No mostró asomo alguno de someter la República a los intentos de intromisión norteamericana, como ha sucedido desde que Donald Trump despacha en la oficina oval de la Casa Blanca.

Igualmente significativo: no hubo defensa presidencial por uno de los suyos, el personaje que se arropó con los colores de la causa política de un movimiento que se dijo diferente de la podredumbre que significó la clase política que llegó con el PRI y el PAN.

Rubén Rocha está más sólo que nunca. En medio de su gestión marcada por el desprestigio, el sinaloense tiene los días contados porque la solicitud de aprehensión y extradición a la Corte neoyorquina, ocurre en la antesala de la celebración del Congreso Nacional de Morena, para concretar el relevo en la dirección nacional, aún en manos de Luis María Alcalde y que el domingo recibirá Ariadna Montiel.

Rocha Moya forma parte del Consejo Nacional, reunido en el cónclave sucesorio del domingo. No solo se ve improbable que en esa junta de notables haya un movimiento en su apoyo; no hubo desplegado de apoyo de los gobernadores, hasta ahora y tampoco palabras de aliento de la presidenta Sheinbaum.

Ni siquiera las ha habido de su amigo, y socio del tabasqueño, Adán Augusto López Hernández, el poblano Ignacio Mier Velazco, operador en Sinaloa entre los años 2016 y 2018 porque el gobernador es un muerto en vida.

 

@FerMaldonadoMX