La editorial escribe Jesús Olmos
Resulta totalmente inexplicable que el primer punto con el que la presidenta Claudia Sheinbaum haya iniciado su larguísimo posicionamiento sobre las marchas de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social en todo el país, sea presentar videos del tamaño de los contingentes que marcharon en la Ciudad de México.
Se trata de un reto totalmente innecesario y si se quiere ver, hasta incendiario, en el que se cuestiona la cantidad de trabajadores que acudieron a manifestarse tan solo en la Ciudad de México.
Ya ocurrió con la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, que su altanería y su falta de empatía con quienes se han manifestado contra sus dichos y posiciones gubernamentales termina por ser un boomerang.
La presidenta ya dio legitimidad a las movilizaciones, ya confirmó que esta misma semana habrá un plan para atender todas las quejas de los trabajadores… ¿cuál era la necesidad de instigar o provocar a los manifestantes?
Deben recordar que con el “buena prensa de Enrique Peña Nieto, primero fueron los estudiantes quienes salieron a las calles, luego enfermeras y trabajadores de Pemex, y la bola fue creciendo hasta que se convirtió en el presidente más repudiado de la historia.
@Olmosarcos_