La editorial escribe Jesús Olmos
El presidente argentino Javier Milei ha exhibido la más neta putrefacción de la derecha a nivel internacional con sus viajes a naciones como Brasil, España o Chile, donde más allá de su confrontación con líderes de la región y su preferencia por foros ideológicos en lugar de un comportamiento diplomático, ha quedado marca de sus bravuconadas y groserías.
Al participar en el Foro ‘ultra’ de Madrid en Santiago, uso el micrófono reivindicar el golpe de Estado contra Salvador Allende durante su discurso y de paso alabar a la dictadura de Augusto Pinochet, otro ultra derechista latinoamericano.
Milei afirmó que tras el derrocamiento de Salvador Allende (a quien llamó erróneamente "comunista" en lugar de socialista), Chile entró en un periodo de estabilidad y crecimiento económico y se convirtió en la envidia de la región gracias a ese proceso, obviando en omitir claramente los abusos, desapariciones y asesinatos que instauró el régimen militar.
Sectores en la nación del cono sur criticaron fuertemente las palabras del mandatario argentino por inmiscuirse y justificar una ruptura institucional y un golpe a la democracia orquestado por el imperialismo de la época, que hoy resurge.
Luego, se registraron manifestaciones en las calles de Santiago de Chile en rechazo a la visita y a las declaraciones de Milei, que más allá que repudiar el desconocimiento histórico del argentino, condenaron que lleguen hasta nuestros días fantasmas de odio y repulsión como el que trajo de regreso con su petulancia.
@Olmosarcos_