La editorial escribe Jesús Olmos
La crisis derivada del fallido regreso del morenista Rubén Rocha Moya al Gobierno de Sinaloa, trajo de regreso a otros fantasma de la llamada narcopolítica.
Y es que, no se puede omitir de ningún recuerdo sobre la vinculación del poder y el crimen organizado a quien ya fue sentenciado por unir a las fuerzas del orden con un grupo delictivo para atacar a otros y empoderarlo al nivel que lo hizo el secretario de Seguridad de Felipe Calderón con el Cártel de Sinaloa.
Pero ahora algunas voces banalizan la historia, como la del emecista Jorge Álvarez Máynez que afirma que Genaro García Luna solo siguió la receta que le han dictado a México y América Latina por décadas o la del líder del proyecto narcopolíticos (por cierto, ligado este mismo partido naranja) porque “wey no hizo nada malo, solo hizo exactamente lo mismo que la DEA”.
Al final, en su intento de ser críticos del poder en turno y achacarle todos los males presentes y hasta los heredados con tanta profundidad como el de la violencia, terminan por hacer el ridículo, exhibirse y justificar que cambió para siempre la vida cotidiana de millones de mexicanos con su guerra contra el narco.
@Olmosarcos_