El Blog escribe José Manuel Gómez
Sin un anuncio oficial por parte de la Concacaf, pero sí a través de una fuerte campaña en medios de comunicación se dio a conocer que la Copa Oro regresará a territorio mexicano después de 24 años; 2003 la última ocasión que el Estadio Azteca fue sede del torneo de selecciones de la zona y donde México se quedó con el campeonato al vencer a Brasil por 1-0 con un gol de oro, producto de un penal convertido por Daniel Osorno.
En aquel momento también venía de cerrar un ciclo mundialista con Javier Aguirre tras la participación en la justa de Corea-Japón 2002; esa selección que tras una buena fase de grupos donde superó por 1-0 a Croacia, 2-1 a Ecuador y el empate 1-1 ante Italia con el golazo de Jared Borgetti en una combinación con Cuauhtémoc Blanco y posteriormente quedó eliminada en los octavos de final de la justa al perder por 2-0 ante los Estados Unidos en una de las caídas más duras que se han tenido en octavos de final.
“El Vasco” entregó el proyecto a Ricardo Antonio La Volpe, quien iniciaba su camino en selección nacional y uno de sus primeros torneos oficiales fue la Copa Oro de 2003 que se jugó en territorio nacional y los Estados Unidos; fue el Estadio Azteca el único escenario que tuvo actividad en territorio nacional en fase grupos, el equipo Tricolor compartió sector junto a Brasil y Honduras lo que lucía como un reto importante y con mucho lustre.
Sin embargo, la verdeamarela venía con un equipo Sub 23 dirigido por el técnico Ricardo Gomes, eso sí plagado de talento con la presencia de jugadores como Kaká, quien arribó tras coronarse junto a la selección mayor en el mundial de 2002, además de Robinho y Diego en el trabajo creativo; del sector defensivo destacaban personajes como Maicon, Adriano Correia y el arquero Heurelho da Silva Gomes que tuvo una buena presentación en el torneo y se debe reconocer la consistente carrera que emprendió en el futbol europeo, principalmente con su participación en el PSV Eindhoven en los Países Bajos.
La Selección Mexicana venció también 1-0 a Brasil en aquel duelo de la fase de grupos disputado el 13 de julio de 2003 en la cancha del Estadio Azteca, una anotación de Jared Borgetti le dio la victoria al conjunto dirigido por el “El Bigotón” que después tuvo un tropiezo con el empate 0-0 ante Honduras, recordando que ese torneo se organizó con cuatro grupos integrados por tres selecciones.
Ya en etapas eliminatorias golearon 5-0 a Jamaica en cuartos de final y en las semifinales superaron 2-0 a Costa Rica antes de medirse de nueva cuenta a la selección amazónica en la gran final que se realizó el 27 de julio en el “Coloso de Santa Úrsula”, con presencia de alrededor de 60 mil aficionados que se dieron cita para presenciar un encuentro que terminó 0-0 en los noventa minutos de tiempo regular y con un gol convertido por Daniel Osorno desde el manchón penal a los ocho minutos de iniciados los tiempos extra se dio la victoria para el equipo Tricolor.
La primera vez que México recibió la Copa Oro de la Concacaf fue en 1993 y ha sido una de las más significativas; pues sin necesidad de campañas masivas el grupo dirigido por Miguel Mejía Barón se había ganado el cariño de los aficionados por el futbol desplegado unos días antes en la Copa América de CONMEBOL, torneo donde el equipo Tricolor se quedó con el subcampeonato al caer por 2-1 ante Argentina en el duelo disputado en el Estadio Monumental de Guayaquil.
Con una buena base de jugadores que participaron en los dos torneos, la Selección Mexicana transitó sin muchas complicaciones la fase de grupos donde goleó 9-0 a Martinica, empató 1-1 frente a Costa Rica y le endosó un 8-0 a Canadá; en el cruce de semifinales también se impuso de manera categórica 6-1 ante Jamaica y en la gran final superó 4-0 a los Estados Unidos el 25 de julio de 1993, más de uno recuerda la imagen del capitán Ignacio Ambriz festejando el primer gol del cotejo y recibiendo el trofeo.
Aquel grupo de futbolistas ya también se había ganado el boleto a la Copa del Mundo de Estados Unidos de 1994 lo que significaba regresar al máximo escenario tras la obscura etapa de los “Cachirules” que evitó la participación del conjunto Azteca en el Mundial de Italia en 1990; un grave accidente que cortó el impulsó del equipo nacional tras una buena presentación en la justa organizada en casa en 1986.
La información difundida por los medios afines a la Federación Mexicana de Futbol nos indica que “las grandes experiencias del Mundial 2026, con una afición entregada, en ambiente festivo y metida a favor del equipo provoca el interés de regresar el torneo a nuestro país y sacarlo momentáneamente de los Estados Unidos”; aunque todavía no se explica la cantidad de juegos, si será sólo la fase de grupos y algunas rondas eliminatorias o si tendrá la oportunidad de volver a tener la final en territorio nacional.
Eso sí, sólo se utilizará el Estadio Azteca, lo que nos demuestra que esto es otro movimiento que está enfocado en el rescate de Grupo Ollamani, que quedó completamente endeudado con los gastos de la remodelación del “Coloso Santa Úrsula” y está buscando tener la mayor cantidad eventos en un intento de sanear sus finanzas; qué casualidad que se interesaron por el torneo 24 años después de la última vez que lo organizaron.
Además, hablan de México como sede y no se piensa en otro estadio, en otra ciudad, cuando nuestro país cuenta con la infraestructura para organizar el torneo en distintos escenarios; sólo se tiene al Estado Azteca porque lo que les interesa es el negocio y también valdría la pena preguntar cuánto costarán los boletos, pues si pretenden venderlos a precio copa del mundo, de nueva cuenta se atenderá a un nicho muy privilegiado de la afición de nuestro país.
En 2003 los aficionados se quejaron de los costos de los boletos y las entradas no fueron tan buenas; ¿en esta ocasión será distinto? habrá que descubrirlo cuando se dé el regreso de la llamada "Copa Oro", un trofeo que de a poco ha ido perdiendo su valor y su brillo.
Hubo un tiempo que se habló de organizar la Copa América, la relevancia de las participaciones mexicanas en el torneo sudamericano le dieron oportunidad para entrar en las discusiones y negociaciones; hoy cuando presumimos una liga pujante, que supuestamente compite con las mejores del mundo, sólo nos alcanza para migajear algunos partidos de la Copa Oro de la Concacaf, pese a ser uno de los miembros que mayor negocio genera para la confederación.
@jomanuelgh