La curiosidad mato al gato

La curiosidad mato al gato
Jorge A. Rodríguez y Morgado
El rincón de Morgado

El rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado 

“La curiosidad es la base misma de la educación,

y si me dicen que la curiosidad mató al gato, digo

solamente que el gato murió noblemente”

Arnold Edinborough

El refrán "la curiosidad mató al gato", fue popularizado para advertir sobre los riesgos de ser demasiado indiscreto, tiene su origen en Inglaterra a finales del siglo XVI. En la literatura, el primer registro impreso aparece en la obra de teatro de 1598, “Every Man in His Humour” (Cada hombre con su humor), escrita por el dramaturgo inglés Ben Jonson.

La frase original era "care killed the cat" (La preocupación mató al gato). Sin embargo, poco después se cambió por "curiosity kills a cat" (La curiosidad mató al gato) por el propio avance etimológico del idioma.

William Shakespeare también utilizó una variante muy similar en su obra “Mucho ruido y pocas nueces”. En aquel entonces, "cuidado" significaba preocupación o tristeza, y los doctores usaban la frase "la curiosidad mató al gato", para advertir que preocuparse o tensionarse demasiado podía ser fatal para la salud.

Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, el lenguaje fue evolucionando y la palabra "cuidado" (careful) se sustituyó por "curiosidad" (curiosity). En el Diccionario de frases y fábulas de Ebenezer Cobham Brewer (publicado en 1898) se mencionaba que el "cuidado" acababa con las siete vidas del gato dando origen a la versión que usamos en la actualidad. Esto se popularizó a través de cuentos y artículos de prensa en Estados Unidos y otros países.

Para contrarrestar el sentido fatalista del refrán, en el siglo XX se añadió una segunda parte muy popular: "La curiosidad mató al gato, pero la satisfacción lo trajo de vuelta". Esto le da un giro positivo, insinuando que el aprendizaje y la experiencia valieron la pena a pesar del riesgo por descubrir la verdad. Concretamente, el significado de esta expresión es que las preocupaciones, la ansiedad y el estrés pueden llevar consigo problemas físicos o mentales que se reflejarían a largo plazo.

Se escogió a los gatos para representar esta metáfora, porque los felinos destacan por su sigilo y cautela. Se buscó hacer una analogía entre el "gato" y el "peligro", en tanto que estos suelen ser animales que se exponen al peligro en numerosas ocasiones. Son atrevidos, aventureros, hasta en los hogares resaltan por esconderse en rincones, subirse a lugares elevados e incluso tirarse desde ellos. Los gatos también destacan por la necesidad de querer saciar su curiosidad.

La curiosidad es un impulso natural y un estado emocional innato en las personas, que motiva la exploración, el aprendizaje y la adquisición de conocimiento para tener una vida más plena y feliz. Es un comportamiento instintivo básico para la supervivencia, ocurre cuando percibimos un vacío entre lo que sabemos y lo que queremos saber, generando un impulso similar al hambre que nos motiva a investigar y explorar el entorno.

Se considera la curiosidad, una cualidad innata de muchas especies diferentes. Es común a los seres humanos en todas las edades desde la infancia hasta la edad adulta, y es fácil de observar en muchas otras especies animales; entre ellas, los simios, los gatos y los roedores. Las primeras definiciones citan la curiosidad como un deseo motivado de información. Se ha dicho que este deseo de motivación surge de una pasión o un apetito de conocimiento, información y comprensión.

Aunque los seres humanos son considerados particularmente muy curiosos, dicho comportamiento no se verifica en ellos con mayor frecuencia que en individuos de otras especies. Lo que parece diferenciar la curiosidad humana de la de los animales es que aquella suele combinarse con la capacidad de pensamiento abstracto y, de ese modo, conducir a la imitación, a la fantasía, a la imaginación y eventualmente a una manera especial del ser humano de pensar (razón humana), que es abstracta y consciente.

La atención es importante para la comprensión de la curiosidad porque se correlaciona directamente con la capacidad de enfocar y concentrarse selectivamente en determinados estímulos del entorno. La atención permite al cerebro centrarse mejor en lo que percibe como lo más importante o relevante de estos estímulos. Los individuos tienden a centrar sus energías en los estímulos que son especialmente estimulantes o atractivos. Esto indica que cuanta más atención reciba un estímulo, más frecuentemente se dirigirá la energía y la atención hacia ese estímulo.

La memoria también juega un papel significativo en la comprensión de la curiosidad. Si la curiosidad es el deseo de buscar y comprender estímulos desconocidos o novedosos, la memoria es importante para determinar si el estímulo es realmente desconocido.

La memoria es el proceso por el que el cerebro puede almacenar y acceder a la información. Para determinar si el estímulo es novedoso, una persona debe recordar si el estímulo se ha encontrado antes. Así pues, la memoria desempeña un papel fundamental a la hora de determinar el nivel de novedad o desconocimiento y el nivel de necesidad de curiosidad.

Finalmente, la curiosidad es un genuino deseo de conocimiento y la motivación para buscar activamente nueva información. La curiosidad impulsa el aprendizaje, fomenta la empatía y contribuye al pensamiento crítico, a la toma de decisiones y a las habilidades para relacionarse, y es clave para la satisfacción en la vida y la salud.