El miedo: alarma mental de protección

El miedo: alarma mental de protección
Jorge A. Rodríguez y Morgado

El rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado 

"El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más cruel de los consejeros"

Edmund Burke

El miedo ha sido considerado una emoción primaria de supervivencia, que aparece ante amenazas reales o imaginarias. Funciona como una alarma que prepara al cuerpo para huir, luchar o paralizarse, generando síntomas físicos como taquicardia, sudoración y tensión muscular. El miedo surge como una respuesta adaptativa para evitar peligros y asegurar la integridad física.

En virtud de que el miedo se trata de una respuesta natural, inherente al ser humano, no existe persona que no tenga algún miedo. Éste es generado por alguna situación particular, inducido por la palabra, por la acción de alguien o concebido desde nuestra propia imaginación. El miedo es una reacción a algo desconocido o que puede amenazarnos.

La palabra miedo proviene del latín metus, que significa temor, pavor o angustia ante un peligro. En griego, el término utilizado para referirse al miedo es “phobos”, de donde proviene la palabra fobia. El Diccionario de la lengua española define el miedo como: Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.

El miedo se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad. Se puede deber a algo que pasó, que está sucediendo o que podría pasar, es difícil de controlarlo y puede provocar todo tipo de reacciones. En su versión media es el temor y en la más extrema lo que se padece es el terror. 

De acuerdo con la “Teoría de las Emociones Básicas” propuesta por el psicólogo estadounidense Paul Ekman, existen seis emociones básicas, innatas y universales para el desarrollo natural de un individuo: alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa. Estas emociones, según Ekman, se expresan de manera similar en todas las culturas a través de expresiones faciales reconocibles específicas.

El miedo es una respuesta automática, innata y de corta duración, caracterizada por la activación física, como la lucha o huida, y expresiones faciales específicas como cejas elevadas y unidas, párpados superiores elevados (mostrando la parte blanca del ojo), párpados inferiores tensos y boca entreabierta o labios estirados horizontalmente.

Los miedos más comunes del ser humano son: la muerte, enfermedades, inseguridad, soledad, fracaso, rechazo social y fobias específicas (existen más de 500 fobias documentadas y nombradas). Es normal sentirlo ante el peligro, pero se vuelve patológico (trastorno de ansiedad/fobia) cuando persiste sin peligro real, limitando la vida cotidiana.

El miedo es una emoción natural que puede paralizarnos o impulsarnos, se puede superar con valentía, entendida no como la ausencia de temor, sino como la decisión de actuar a pesar de sentirlo. El valor (del latín valere, que significa "ser fuerte", "estar sano" o "tener fuerza") es la herramienta que nos permite actuar cuando el temor intenta paralizarnos. Enfrentar las situaciones temidas, tomar decisiones difíciles y salir de la zona de confort transforma el miedo en fortaleza y crecimiento personal, en lugar de parálisis

Sin embargo, el problema no radica en el miedo, sino en cómo percibimos, entendemos y gestionamos esa emoción, puesto que ante la presencia del miedo hay dos reacciones antagónicas: la actitud valiente de lograr superarlo y el comportamiento cobarde de no hacerlo, es decir, huir. Esta dualidad está presente en todo el recorrido de la historia humana.

Al ser el miedo una alarma mental diseñada para proteger la integridad física y psicológica ante peligros reales o potenciales, los expertos han diseñado técnicas para conquistar el miedo siendo valiente, pero no significa eliminarlo por completo, sino actuar conscientemente a pesar de sentirlo.

Entre las claves más relevantes para dominar el miedo están: Aceptar que sentir miedo es humano y natural, es el primer paso para vencerlo; Afrontar el miedo progresivamente, es decir, enfrentarlo de forma gradual para reducir la ansiedad y ganar confianza poco a poco; Identificar y conocer el miedo, analizar qué es lo que se teme; Actuar con propósito: Encontrar una motivación fuerte que sea mayor que el miedo; Utilizar el miedo como motor: El miedo puede ser una señal de alerta, pero también una señal de que estás por hacer algo significativo; Cambiar el diálogo interno: Identificar las creencias limitantes y cámbialas por pensamientos de empoderamiento.

En la actualidad, gracias a la tecnología, se reducen algunos riesgos por desastres provocados por la naturaleza o por accidentes, sin embargo, nuestra mente ha empezado a registrar otro tipo de miedos, que implican otro nivel de supervivencia: el miedo al fracaso, el miedo a perder todo nuestro patrimonio, el miedo ante las nuevas experiencias, el miedo de no cumplir nuestras propias expectativas y las de los demás

La gratitud y el miedo son sentimientos contrarios, por lo que no se puede sentir gratitud y miedo al mismo tiempo. Ser agradecido es una de las armas más fuertes en contra del miedo, al momento de sentirse agradecido, la mente pensará en positivo y el miedo se hará cada vez más pequeño.