El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal
Son tiempos durísimos para los aficionados al Puebla de la Franja que sumó su primera derrota de la temporada ante el Atlas, emitiendo algunas buenas sensaciones (como también hubo con Hernán Cristante, Pablo Guede o José Manuel de la Torre), pero al final de cuentas el resultado indicó una nueva derrota, al final del partido el nuevo técnico de los Camoteros, Albert Espigares cantinfleo para decir que se iba contento por la forma, pero no por la derrota y su postura junto con otros hechos que se dieron durante la semana demuestran que hoy por hoy el Puebla es un equipo abandonado a la buena de Dios, donde los directivos se esconden y donde el técnico en turno fija los pocos mensajes que se dan a una afición que ya no pide buenas sensaciones sino un cambio en la dinámica de resultados https://www.youtube.com/watch?v=FXbdWVdmPmQ.
Espigares, como antes Guede, no habló de la tabla de cocientes (una situación que sí tocó Diego Cocca en su rueda de prensa), pero la derrota frente a los Rojinegros representa que la Franja se alejó a veintiséis puntos de los tapatíos, que en este momento no pagarían alguna de las tres multas; el descalabro significó no acercarse a Santos Laguna que cayó en casa frente al Necaxa y se mantienen los diez puntos a favor de los fronterizos; hoy el Puebla de la Franja es último lugar de la tabla de cocientes, pero su técnico habla de construir un proyecto como si tuviera margen de maniobra en esa tabla, tal y como hizo Pablo Guede en su triste paso por la Franja, sólo apoyado por un director general que ha sido muy inteligente ya que ha sido artífice de la peor época del equipo en su historia, pero al prácticamente no aparecer muy pocos se acuerdan de su nombre.
La derrota del Puebla significa seguir hundido en el último lugar de la tabla de cocientes con un minúsculo 0.77558 que sólo está cerca del hermano Mazatlán, que vive su último torneo en el máximo circuito antes de convertirse en el Atlante, y de Santos Laguna con esos diez puntos de diferencia. La franja todavía suma 25 puntos del torneo que rescató Ricardo Carbajal, pero luego están las cinco unidades del Clausura 2024, los catorce del Apertura 2024, los nueve del Clausura 2025 y las doce del pasado, Apertura 2025, sin embargo, el nuevo timonel prefirió hablar de sensaciones y no de las urgencias, prefirió hablar de un nuevo proyecto cuando la directiva alcanzó a decir en su presentación que su llegada obedecía a la continuidad del proyecto, palabra tan manoseada en Puebla que ya perdió todo su significado al menos en materia futbolística.
Nuevo guardameta, Ricardo Gutiérrez, nuevas oportunidades para Iker Moreno, por encima de un canterano que hizo bien las cosas en el cierre del semestre pasado como Álvaro de la Rosa, titularidad para Ángelo Araos quien ha mostrado muy poco en el Puebla y sólo un canterano, Eduardo Navarro que eso sí jugó noventa minutos para dejar su lugar a Eduardo Mustre, muy poco para un hombre que viene del trabajo de fuerzas básicas, por ello, al menos en la comparación entre la última alineación de Hernán Cristante y la primera de Albert Espigares, el timonel argentino puso en la cancha a más canteranos que el técnico que trabajó en la cantera el último año y medio. Pero más allá de ello, el resultado cambió porque la Franja de Cristante ganó en su último partido y la de Espigares perdió.
Alejado de la cancha, el miércoles pasado ocurrió otro hecho que retrata lo que hoy, tristemente, es el Puebla: Los recién llegados platicaron con los medios de comunicación en una rueda de prensa en el Estadio Cuauhtémoc donde estuvieron Ignacio Maestro Puch, Eduardo Mustre, Juan Pablo Vargas, Ricardo Gutiérrez y el repatriado Kevin Velasco, pero no fueron acompañados de un directivo, Rafael García como director deportivo, Gabriel Saucedo como director general o el Presidente Manuel Jiménez, una estampa que revela que a la directiva no le interesa tener contacto con la afición, que no quiere dar explicaciones de las decisiones y que este Puebla es un equipo abandonado; los jugadores hablaron, mostraron sus deseos de hacer una buena temporada y cumplieron con el requisito, más tarde el sábado ante el Atlas sólo Gutiérrez fue titular con Mustre y Puch sumando minutos en la delantera, sin tanto impacto.
Al menos de inicio de torneo, el Puebla jugó con cuatro extranjeros como titulares: El capitán Nico Díaz, el colombiano Edgar Guerra, el uruguayo Emiliano Gómez y el ya comentado Ángelo Araos, más tarde Puch ingresó al 71 por Esteban Lozano, mientras que Pablo Gamarra se quedó en la banca, con Juan Pablo Vargas y Kevin Velasco fuera de la convocatoria, lo que se suma a los problemas de la Franja ya que en los últimos torneos, con excepción de Emiliano Gómez, desde su llegada, y Nico Díaz en la parte final del torneo pasado una vez que Hernán Cristante le dio el gafete de capitán, los foráneos no han sido de impacto y en ese sentido llama la atención el caso de Juan Pablo Vargas quien llegó antes que Ignacio Maestro Puch y tiene la encomienda de ser el líder de la defensa central para llevar a los juveniles José Rodrigo Pachuca y Eduardo Navarro no tuviera minutos y la apuesta fuera Navarro con Díaz para empezar el torneo; ahora bien hay una serie de factores que podría explicar las decisiones del técnico, pero ante el secretismo que rodea al equipo no hay reporte de lesionados, otra muestra del abandono en el que está el equipo.
Hace unos años en estos espacios se comparaba al Puebla con la construcción de un edificio, desde la colocación de los cimientos, hubo un momento que se logró dar paso a la estructura y que parecía que ya estaba listo para los acabados, pero en ese momento, la obra se desmoronó y no quedó algo, ni los cimientos; hoy es como si ese espacio donde se construía el edificio sólo fuera un terreno baldío con algunos escombros que recuerdan lo que alguna vez se intentó. Cuando uno ve un terreno con escombros da algo de tristeza porque significa una oportunidad perdida, en el caso del Puebla la tristeza es mayor porque la misma directiva del Ajusco, sin interés de campeonar, si había puesto orden y parecía que podía dejar algo, hoy la Franja demuestra abandono, desidia, hay un cierto desdén de los actuales directivos (los que deciden el día a día en Puebla) hacia el equipo y hacia su afición, un desdén que demuestran al no querer explicar sus decisiones, al vivir escondidos y no dar la cara, mientras los jugadores hacen lo que pueden y el técnico de turno sabe que ha llegado a un primer equipo sin merecimientos reales para tener esa oportunidad ya que no es que sus anteriores trabajos en fuerzas básicas y en las del propio Puebla fuera destacado, sin olvidar que la licencia de la UEFA con la que cuenta no le daría para dirigir a un primer equipo en el viejo continente.
Nula inversión, nuevos jugadores que habrá que esperar el desarrollo del torneo para evaluar si fueron una buena opción, como hay que reconocer que en lo general ha sido Emiliano Gómez, un club de segundas oportunidades como Kevin Velasco, abandonado por sus directivos que están en la ciudad, el Puebla no sólo esa construcción abandonada que espera la llegada de un nuevo dueño del terreno para saber si vendrán tiempos mejores. En la cancha, no hay tiempo para saborear las “buenas sensaciones” y la amargura de la derrota, mañana espera el hermano Mazatlán en el Cuauhtémoc en un horario que le permitirá a doña tele una cartelera deportiva en la plena semana laboral, pero que dificulta que los aficionados que gustan de ir al estadio puedan acudir: Martes, a las cinco de la tarde, en un duelo que enfrenta a los dos peores equipos del futbol mexicano ya que el visitante es el hermano Mazatlán en su gira del adiós, pero que tiene implicaciones importantes. Si el Puebla gana llegará a 68 puntos en 87 partidos para llegar a 0.7816, mientras que los apodados “cañoneros” se quedarían en catorce unidades en diecinueve juegos para 0.7368 con lo que la Franja estaría saliendo del último lugar de la tabla de cocientes, evitando, de momento, pagar la multa más elevada, para repetir en el estadio dos veces mundialista y olímpico el fin de semana sólo que como visitante administrativo ante el recién llegado Cruz Azul.
Más allá de que el técnico del Puebla intentó hablar de sensaciones en la derrota frente al Atlas y hablar de aspectos positivos, la verdadera sensación que tienen los aficionados poblanos es la de abandono, una sensación que precisamente se amplifica con la aparición de la Máquina Celeste en el Cuauhtémoc, un equipo protagonista (inconcebible que no tenga un escenario propio que revela una de las grandes incongruencias del club de Toby en el que se ha convertido la liga mx, a los equipos de la liga de expansión se les exige un inmueble con más de veinticinco mil espectadores, pero se permite que un aspirante al campeonato vaya como judío errante del Azteca, al de la Ciudad de los Deportes, al Olímpico Universitario y ahora al Cuauhtémoc), con un técnico respetado en Puebla por los buenos momentos futboleros que ofreció al frente de la Franja, con buenos jugadores y con una exigencia para buscar el campeonato, pero al final con esa palabra que se ha ido de la Colonia Maravillas: Exigencia, algo tan claro que tras perder frente al Atlas se aplaudió la forma a pesar de que significó perder contacto con un rival directo en la tabla de cocientes.
La llegada de Cruz Azul es buena en términos económicos, de promoción turística y hasta deportiva, pero para el aficionado al Puebla representa otro golpe porque amplificará la sensación de abandono, la sensación de que esta directiva (la del Ajusco) ya está cansada del futbol y mantiene al equipo por las transmisiones y por los votos en la Federación Mexicana de Futbol. Sí, más allá de un resultado, el Puebla es un equipo abandonado a la buena de Dios, donde los directivos se esconden, donde se deja escapar a un técnico serio para entregárselo a uno sin méritos porque su trabajo en fuerzas básicas estuvo lejos de la excelencia, donde los jugadores que llegan en el mejor de los casos lo ve como un trampolín para llegar a un club más serio, donde no importa ponerlo a jugar los martes a las cinco de la tarde, donde las palabras exigencia y proyecto perdieron significado y que ahora compartirá su escenario como una institución aspirante al campeonato lo que aumentará las comparaciones.
Sin ninguna duda esta ya es la peor etapa del Puebla en su historia, esa que es la única fuente de orgullo que queda para los aficionados a un equipo abandonado a la buena de Dios.
@abascal2