El rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado
“La verdadera felicidad es producto de lo que piensas, dices y haces, por lo tanto, ser feliz es tu decisión”: JARyM
El filósofo y polímata griego Aristóteles, afirma que cualquier actividad humana tiende hacia un fin: “nada se hace sin un objetivo que pretenda alcanzarse”. Con esta premisa, Aristóteles llega a la conclusión de que “el bien último del hombre es la felicidad”, escogiéndola siempre, por encima de todo, buscada por sí misma y no como medio para otra cosa, haciendo que la vida valga la pena.
La palabra felicidad proviene del latín felicitas, derivada a su vez del adjetivo felix, que originalmente significaba "fértil", "fecundo" o "productivo". Esta palabra tiene su origen en el mundo agrícola. Los poetas romanos hablaban de “arbor felix” para referirse a un árbol que daba muchos frutos. Plinio decía que los árboles que no daban frutos se llamaban “infelices”.
La felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado el objetivo deseado, propiciando paz interior, una visión positiva de su medio y le provoca el trazar y conquistar nuevas metas. El ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie, es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento en cualquiera de sus formas.
Para alcanzar la verdadera felicidad, Aristóteles, en su libro Ética a Nicómaco, sostiene que el ser humano necesita basar su vida en acciones virtuosas, sustentadas en el pensamiento, la justicia y la razón. Identifica tres formas de vida que buscan la felicidad.
La primera está guiada por el placer en el que la felicidad se encuentra en la satisfacción de los impulsos. Para Aristóteles, esta forma de vida es comparable a la de los animales. La segunda es la vida política, en la que el individuo busca la felicidad a través de la satisfacción del ego, como los honores, las grandes hazañas y las riquezas, como si ser feliz dependiera de la aprobación del otro. En la tercera modalidad, el individuo actúa de forma puramente racional y entiende que la felicidad es un fin en sí mismo, que, no son necesarias herramientas como el dinero o el poder para alcanzarla.
Consecuentemente, la felicidad es un estado de ánimo que supone una satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento y complacido. El ser humano suele sentir felicidad cuando alcanza sus objetivos y cuando logra solucionar los distintos retos que se enfrenta en su vida cotidiana. Las personas que se sienten autorrealizadas y plenas son más serenas y estables, ya que logran un equilibrio entre las cargas emocionales y las cargas racionales.
Estudiosos del tema, han llegado a la conclusión que la felicidad: a) activa todo el cuerpo; b) cambia nuestro código genético; c) las personas son más felices cuando se ayudan; d) las personas materialistas son menos felices, porque dan un enfoque a su felicidad orientado hacia lo que quieren en el futuro y e) el envejecimiento cambia lo que te hace feliz, con la edad, las personas obtienen más placer de las experiencias cotidianas.
Un grupo de profesionales realizó un estudio en el que se les preguntó a más de 200 personas entre las edades de 19 y 79 sobre las experiencias felices que habían tenido. Fue la gente de más edad, las que lograron extraer más placer de las experiencias relativamente comunes, como pasar tiempo con la familia, la mirada de un ser querido o un paseo por el parque.
Al ser la felicidad una de las satisfacciones más importantes del ser humano, el 28 de junio de 2012 fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el “Día Internacional de la Felicidad”, a celebrarse cada año el 20 de marzo, iniciando esto por primera vez en el año 2013.
Para evaluar el bienestar subjetivo en más de 140 países, anualmente se evalúa el "Índice de Felicidad", cuyo objetivo es medir cómo la población percibe la calidad de su vida, sirviendo de guía para que gobiernos y organizaciones diseñen políticas públicas enfocadas en mejorar el bienestar social, la salud, la confianza social y el apoyo comunitario.
El Informe Mundial de la Felicidad, en su clasificación de 2025 de los países más felices del mundo, basada en la felicidad autoinformada, publicado por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford, en colaboración con Gallu y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, establece que, Finlandia lidera la lista por octavo año consecutivo y es el país donde la gente es más feliz, seguida de Dinamarca e Islandia.
Para los países de América Latina, Costa Rica, en el puesto número 6, es el país más feliz de la región. Seguido por México, que alcanzó el lugar 10. Después encontramos aBelice (25), Uruguay (28), Brasil (36), El Salvador (37), Panamá (41), Argentina (42), Guatemala (44), Chile (45), Nicaragua (47) y Venezuela (82) de entre un total de 147países.
La felicidad, desde su etimología, no es solo un sentimiento momentáneo, sino una condición de prosperidad, fecundidad y buena fortuna que permite el florecimiento personal y la utilidad, arraigada en conceptos de crecimiento y buen destino.
En consecuencia, el ser feliz debe ser una elección que está en nuestras manos, no en las de nadie más. La felicidad es una elección diaria, además, recordemos lo que está escrito en Hechos 20:35 “Hay más felicidad en dar que en recibir”.