Absolutismo Futbolero

Absolutismo Futbolero
Antonio Abascal
El Blog de Puebla Deportes

El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal

La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “señorío” como “gravedad y mesura en las acciones” o “dominio y libertad en obrar, sujetando las pasiones a la razón”. Esa palabra ha estado unida al Real Madrid históricamente, aunque en los últimos tiempos su Presidente, Florentino Pérez la haya usado en pocas ocasiones; llama la atención la segunda parte de la definición: “Sujetando las pasiones a la razón”, que conecta con algunas frases que se cantan en el himno merengue: “Caballero del honor” que “cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores”. Algo que ha quedado sólo en la letra de un himno que ha sido interpretado por grandes cantantes incluyendo al tenor Plácido Domingo. Por desgracia, no sólo para sus aficionados en todo el mundo, sino hasta para sus rivales esos valores se han guardado en el baúl, para dar paso a la pasión desenfrenada, para encontrar enemigos a diestra y siniestra y, sobre todo, para dejar hablar de futbol.

Dentro de la historia política hay una etapa conocida como el absolutismo, un sistema de gobierno y régimen político de las monarquías europeas entre los siglos XVI y XVIII, donde todo el poder del Estado se concentraba de forma ilimitada en la figura del rey quien ejercía personalmente las funciones legislativa, ejecutiva y judicial sin la división de poderes moderna, se consideraba que el poder del monarca venía directamente de Dios, por lo que su autoridad no era cuestionable y solo rendía cuentas ante el creador. El máximo exponente fue el rey francés Luis XIV, el “Rey sol” a quien se le atribuye la frase: “El Estado soy yo”. Una de las ideas claves de este modelo es que “el soberano del Estado tiene con respecto a sus súbditos solamente derechos y ningún deber; el soberano no puede ser sometido a juicio por la violación de una ley que él mismo haya elaborado, ya que está desligado del respeto a la ley popular”.

La idea de absolutismo es aplicable a lo que hoy sucede en el Real Madrid. ¿Cuándo habla Mourinho de futbol? Prefiere sacar sus listas de agravios arbitrales, el Real Madrid se ufana de haber presentado un extenso informe a la UEFA del famoso caso Negreira, una investigación que lleva abierta cuatro años, y que en ese tiempo no se han encontrado pruebas contundentes que los pagos del Barcelona al vicepresidente del colegio de árbitros, José María Enríquez Negreira, hayan influido en las actuaciones arbitrales y en los resultados de la liga española; cuatro años de investigación que no han llevado a alguna prueba tienen a la justicia española a punto de cerrar el caso, pero el Real Madrid insiste, como insiste en escalar su pleito con el Presidente de la Liga Española, Javier Tebas (por cierto, un madridista confeso), con el Atlético de Madrid por el reciente derbi, con el propio Barcelona, aunque en el momento en el que estalló el caso Negreira, el club de la capital española se quedó callado porque en ese momento eran socios en el intento de crear la fallida súper liga. El Real Madrid también se ha enemistado con France Football por el Balón de Oro.

El club del señorío, ha tomado cada una de esas batallas y las usa una y otra vez en sus medios, ya cuenta con Real Madrid TV, pero en ellos se habla poco de futbol. Confieso que no soy aficionado de los merengues, pero crecí con un jugador que incluso recibió una de las insignias más importantes para la institución como la llamada “Laureada”, José Martínez “Pirri” quien alargó su carrera en el Puebla de la Franja y hasta se tituló como médico en la UPAEP; cuando Hugo Sánchez fichó para los merengues, la televisión mexicana pasaba los partidos de liga como de las competencias europeas y ahí más allá de los goles del mexicano, incluyendo su record de 38 goles todos a un toque en la campaña 89-90, gocé con la calidad de Emilio Butragueño, un adelantado para su tiempo, por su técnica, inteligencia y elegancia. “El Buitre” fue un ídolo de la pubertad, un jugador que sí encarnó el señorío que presume: Nunca recibió una tarjeta roja.

Esas versiones, sobre todo las que dirigió Leo Beenhakker (que después dirigió en México a América en dos etapas y Chivas, pero que en su primera oportunidad en nuestro país construyó a unas Águilas espectaculares) tenían otros jugadores especiales como Michel y Martín Vázquez y defensores del calibre de Manolo Sanchís; no soy aficionado del Real Madrid, pero reconozco la elegancia de Zinedine Zidane, la capacidad goleadora de Raúl, la espectacularidad de Iker Casillas bajo los postes (un futbolista que no salió de la Casa Blanca como se merecía enfrentado con José Mourinho y con el Presidente del club); el Real Madrid ha sido un oponente formidable del Barcelona y ambos han escrito páginas gloriosas para el deporte que tanto nos gusta y que ocupa tanto de las meses del deporte; por eso añoro que el club blanco vuelva a hablar de futbol y abandone sus cruzadas, unas que incluso han sido creadas por el propio club.

Lejos del señorío pregonado, lejos de sujetar las pasiones a la razón, el club va de berrinche en berrinche, de dejar de viajar a una gala del Balón de Oro cuando se enteró que su futbolista, Vinicius Junior (otro que está lejos de ese señorío, uno que va por la vida pidiendo respeto, pero que es incapaz de otorgarlo a sus propios compañeros de profesión), gritando por lo que cree injusticias arbitrales, incapaz de tener autocrítica sobre lo que ha dejado de hacer en la cancha y por ello, buscando explicaciones fuera de ella. El mercado que acaba de pasar es un buen ejemplo de lo que pasa: El Real Madrid no caminó la campaña pasada con dos entrenadores, uno que trató de cambiar dinámicas, que exigió más a futbolistas aburguesados que no estuvieron de acuerdo en perder comodidades en la cancha, el Presidente lejos de apoyar al hombre que él había escogido, dio la razón a los futbolistas y Xabi Alonso salió, su reemplazo, otro ex jugador, pero con menos capacidad, como Álvaro Arbeloa fue incapaz de reconducir la situación y terminó con varios incendios en el vestuario.

Más allá de la situación de los técnicos fue muy claro que tras las salidas de Toni Kroos y Luka Modric el equipo necesitaba reorganizar su mediocampo, pero como esas contrataciones no necesariamente son “galácticas” para la galería, que es de lo que vive don Florentino Pérez, se prefirió fichar otro extremo como el marfileño Diomandé antes de ajustar lo que verdaderamente necesita el conjunto blanco. El Real Madrid tuvo muy cerca a Rodri,  el mediocampista que brilló en el City, en la Euro de 2024 y en el reciente mundial, pero tal parece que Florentino tuvo dudas, tal vez por su ego porque fue precisamente el oriundo de la comunidad de Madrid el que le ganó el Balón de Oro a Vinicius Junior, y eso lo aprovechó el Barcelona para adquirir un jugador diferencial que de inmediato ha elevado las prestaciones de un equipo que ya jugaba muy bien, pero al que la pausa y la experiencia del hombre que creció bajo la dirección de Pepo Guardiola le han venido muy bien.

Por eso, mientras el Real Madrid incendia todo lo que encuentra a su paso fuera de la cancha, pero dentro de ella demuestra muchas dudas, su gran rival crece futbolísticamente. Hace unos días, los merengues rescataron la victoria en Champions League tras ir perdiendo 3-1 con la Roma, fue una remontada que se suma a tantas gestas que ha escrito porque nunca se da por vencido, un sello distintivo de la institución, pero pese a ese éxito, hay rasgos contrastantes ya que los dos juegos ante equipos que están en la parte alta de la tabla en España como el Betis y el Atlético de Madrid los ha perdido por lo que, por el momento, está ubicado en la cuarta posición de la tabla a seis puntos del Barcelona.

Los problemas futbolísticos del Madrid son evidentes: Sin creatividad en la media cancha, demasiado músculo y poca capacidad para pensar, los centrales siguen haciendo agua, el lateral izquierdo, Marc Cucurella, no termina de afianzarse como lo ha hecho en la selección española e incluso fue sustituido en el duelo en Roma; el Madrid no es un equipo, está sostenido por su extraordinario arquero y por la capacidad individual de jugadores como Kylian Mbappé, Arda Guler, algún destello de Vinicius Junior o de Diomandé. Entre las decisiones cuestionables también se encuentran la de apostar por un técnico que ya había estado en la Casa Blanca que ganó una copa y una liga, pero que siempre se quedó corto en Champions a tal grado que fueron Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane los que consiguieron las orejonas que tanto obsesionan a don Floren y a buena parte de la parroquia merengue.

Pero sobre todo porque su último título lo consiguió precisamente con la Roma en la campaña 2021-2022 tras el cual pasó dos campañas en blanco con el equipo de la capital italiana, una completa y dos juegos de la siguiente con el Fenerbahce turco, tras lo cual hace un año recaló con el Benfica sin éxito. Da la impresión de que en lo futbolístico, Mourinho es un técnico poco actualizado, que además también ha perdido su capacidad de controlar al vestuario, por lo que tras unas semanas promisorias en el sentido de ver a un técnico más maduro y menos incendiario, a las primeras turbulencias ha usado el mismo discurso de su Presidente, con varias referencias al caso Negreira cuando él mismo fue parte del club catalán de 1996 a 2000, años en los que la relación entre el funcionario arbitral y los blaugranas ya existía. ¿Quién eligió a José Mourinho? El Hombre que toma todas las decisiones en el club y no permite una opinión contraria: Florentino Pérez.

El Presidente madridista no sólo no admite alguna disidencia interna, es intolerante a la crítica por lo que ha pedido la cabeza de varios periodistas incluyendo hace unos días la de Juanma Castaño por sus cuestionamientos hacia Real Madrid TV. Florentino decide al entrenador y cuándo hay que cesarlo, él es el director deportivo del club que logra las grandes contrataciones, las de los cracks que todos quieren, es el vocero, es el hombre que dicta la línea de Real Madrid TV. Es el monarca absoluto, tal y como lo retrata la frase de Emilio Butragueño del 26 de enero de 2005 cuando lo calificó como “ser superior” cuando era vicepresidente y director general de la institución. La primera y la última palabra en el Real Madrid son las del empresario que vive su segunda gestión como Presidente.

Absolutismo blanco, ausencia de señorío, convertir en letra muerta algunas estrofas del himno merengue. El Real Madrid es un club muy importante para el mundo del futbol que requiere a una institución sana, hambrienta de competir, pero cercana a sus valores, el futbol requiere que el Real Madrid hable en la cancha, no que convierta toda la semana en una guerra de comunicados, que cada semana se invente un nuevo enemigo o que aumente la fuerza de sus cruzadas en los despachos contra el Barcelona, el arbitraje, en algún momento la UEFA (ahora ya guardada), France Football o Javier Tebas (que no es una perita en dulce); el Real Madrid necesita hablar en la cancha, pero ahí no encuentra la forma de hacerlo condenado por un técnico arcaico y las malas decisiones de su directiva, que es una sola persona, Florentino Pérez que ha generado la recuperación del absolutismo ahora en el deporte.