Fondo y Forma escribe Yani López
La estructura detrás de tu tranquilidad financiera.
Esta mañana me pasó algo que, aunque en principio fue solamente un incidente con mi coche, me dejó pensando en algo mucho más grande.
Iba manejando cuando caí en una alcantarilla. Todo ocurrió en cuestión de segundos. El coche quedó atorado y, por un momento, mi única preocupación era cómo iba a salir de ahí. Entonces sucedió algo que no esperaba. Varios coches comenzaron a detenerse, personas que no conocía, que simplemente iban pasando por el lugar, bajaron de sus vehículos. Unos se acercaron a ver qué había pasado, otros comenzaron a organizarse y, entre todos, cargaron el coche y lograron sacarlo.
Nadie se los pidió. Nadie les ofreció nada. No sabían quién era yo. Simplemente vieron a alguien que estaba en una situación complicada y decidieron ayudar.
Y eso me impactó.
Porque cuando hablamos de riesgos, normalmente pensamos en lo que puede salir mal: un accidente, una enfermedad, la pérdida de un ingreso, una emergencia, un gasto inesperado. Pensamos en el riesgo desde el miedo. Pero hoy recordé que existe otra parte de la historia.
También está la manera en la que respondemos cuando el riesgo aparece.
Y ahí entran cosas que no siempre podemos medir con dinero: la empatía, la solidaridad, la capacidad de detenernos por alguien más aunque tengamos prisa, aunque no lo conozcamos, aunque no sepamos qué vamos a obtener a cambio.
Es curioso, porque muchas veces creemos que estar protegidos significa tener todo bajo control, y no. Hay cosas que nunca podremos controlar. No podemos saber cuándo habrá una alcantarilla abierta, cuándo ocurrirá un accidente, cuándo llegará una enfermedad o cuándo nuestra vida tendrá que cambiar de rumbo inesperadamente.
Lo que sí podemos hacer es prepararnos para que un imprevisto no nos deje completamente solos frente a sus consecuencias.
Y eso también es protección. Una persona que tiene un fondo para emergencias está creando una red para sí misma.
Una familia que cuenta con protección ante el fallecimiento o la incapacidad de quien genera el ingreso está pensando en quienes dependen de ella.
Alguien que se prepara para los gastos médicos está tratando de evitar que una situación de salud se convierta también en una crisis económica. No se trata de vivir esperando que algo malo ocurra. Se trata de reconocer que los riesgos existen, aunque preferiríamos no hablar de ellos.
Hoy tuve la fortuna de encontrarme con una red humana que apareció justo cuando la necesitaba. Un grupo de desconocidos que decidió detenerse.
Y mientras veía cómo entre todos sacaban mi coche, pensé que quizá de eso también se trata la protección: de entender que no siempre podremos evitar que algo suceda, pero sí podemos procurar que, cuando suceda, haya algo —o alguien— que nos ayude a salir adelante.
Hoy fueron ellos quienes me ayudaron a salir de una alcantarilla. Ojalá nosotros también sepamos detenernos cuando veamos a alguien más atrapado en la suya.
Porque al final, nadie sabe cuándo será quien necesite que alguien más se detenga.
Yani López
Asesora Profesional de Seguros
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