El Blog escribe Eduardo Zayas Cuatetl
El doblete de Armando “Hormiga” González no es solo una anécdota más en la Copa de Grecia, sino un punto de inflexión en la carrera de un delantero mexicano que busca consolidarse en Europa.
El exjugador de Chivas, que llegó al Olympiacos con la etiqueta de promesa, empieza a demostrar que puede ser protagonista en un club acostumbrado a competir en torneos continentales y a exigir resultados inmediatos.
La noche del 8 de septiembre de 2026, frente al Volos, González firmó dos goles y una asistencia que sellaron el triunfo de 3-2, el primero llegó al minuto 42, aprovechando un rebote dentro del área; el segundo, apenas siete minutos después, con una palomita que desató la euforia en el Estadio Georgios Karaiskakis https://www.youtube.com/watch?v=aIBxsQXQeUw.
Más tarde, al 67’, asistió al colombiano Gustavo Puerta para el tercer tanto y aunque Volos reaccionó con dos goles en los últimos minutos, el marcador final reflejó el impacto del mexicano en el partido .
Este doblete tiene un valor simbólico pues marca el inicio de una etapa en la que González Alba deja de ser “el joven que busca minutos” para convertirse en un jugador capaz de cargar con la ofensiva de su equipo. La lesión de Ayoub El Kaabi abrió espacio para que la “Hormiga” asumiera un rol mayor, y lo aprovechó con contundencia.
En apenas cuatro partidos ya suma tres goles y dos asistencias, números que lo colocan como una de las revelaciones del inicio de temporada en Grecia.
Las declaraciones posteriores al encuentro reflejan su humildad y ambición. “No soy Messi para quitarme a todos, me ponen centros y mi trabajo es meterla”, dijo con una sonrisa, consciente de que su estilo es más oportunista que espectacular, sin embargo, esa capacidad de estar en el lugar correcto y definir con eficacia es justo lo que necesita Olympiacos en un calendario cargado de compromisos. La ovación de la afición al salir de cambio fue la confirmación de que empieza a ganarse un espacio en el corazón de los seguidores.
El impacto trasciende lo local, para México, ver a un delantero joven triunfar en Europa es motivo de ilusión. En un año donde Santiago Giménez lucha por consolidarse en el Porto y Julián Quiñones encuentra regularidad en Arabia Saudita, la irrupción de González en Grecia amplía el abanico de atacantes que representan al futbol mexicano en escenarios internacionales.
Su éxito podría abrir puertas para que más jugadores nacionales encuentren oportunidades en ligas que, aunque menos mediáticas que las grandes de Europa, ofrecen un nivel competitivo y exposición continental.
El debate está servido ¿puede la “Hormiga” convertirse en el nuevo referente ofensivo de México en Europa? Su estilo pragmático, basado en la definición dentro del área y la capacidad de asociarse con sus compañeros, lo perfila como un delantero eficaz, pero la exigencia será mantener la regularidad y demostrar que no se trata de un destello aislado.
El futbol europeo es implacable con quienes no logran sostener su nivel, y González Alba tendrá que demostrar que su doblete no fue casualidad, sino el inicio de una tendencia.
Además, está la cuestión de la proyección internacional. Olympiacos suele competir en la Europa League, y si el tapatío logra trasladar su rendimiento a ese escenario, el impacto sería aún mayor. No solo consolidaría su carrera, sino que pondría al futbol mexicano en la conversación de torneos continentales. La posibilidad de verlo enfrentar a equipos de España, Italia o Inglaterra sería un escaparate invaluable.
Las promesas mexicanas que llegaron a Europa enfrentaron dificultades para consolidarse, y en muchos casos regresaron sin haber cumplido las expectativas, tal es el caso de Diego Lainez quien tuvo minutos en Betis y Braga, pero nunca logró continuidad; Chino Huerta debutó con gol en Anderlecht, pero las lesiones lo frenaron; Ulises Dávila y Carlos Fierro se perdieron en préstamos y ligas menores; mientras que Raúl Gudiño tuvo destellos en Champions, pero sin consolidarse.
Mientras Lainez, Huerta y otros nombres se quedaron en promesas truncas, Armando “Hormiga” González ha tenido un impacto inmediato en Olympiacos: tres goles y dos asistencias en apenas cuatro partidos, además de una conexión rápida con la afición griega. Su doblete frente a Volos no solo lo coloca en el mapa europeo, sino que lo diferencia de quienes tardaron en adaptarse o nunca encontraron continuidad.
Lo cierto es que, por ahora, ha demostrado que tiene hambre de éxito y que está dispuesto a aprovechar cada oportunidad.
¿Creen que este doblete lo catapulte como referente del futbol mexicano en Europa, o será necesario esperar a verlo brillar en torneos internacionales para confirmarlo?