Un dilema de izquierda

Un dilema de izquierda
Alejandro Páez Varela
Historias de unos días

Historia de unos días escribe Alejandro Páez Varela 

"PT y Verde son vinculados a corrupción y privilegios. Por razones morales, éticas y hasta por pragmatismo, Morena debe repensar a sus socios".

1. No es revolucionario

Inicio con esta idea: la resignación no es revolucionaria. Cualquier transformación es el camino opuesto a resignarse, porque alguien que se resigna nunca emprenderá una revolución.

Cuando escucho oposición a la idea misma de que la izquierda necesita mejores aliados, mejores cuadros y mejores candidatos, pienso que los resignados a cargar con tanta lacra no son de izquierda. Los que se resisten a quitarle plumas al nido del poder no pueden ser de izquierda. Se niegan a cumplir con el propósito más digno de la izquierda, que es servir a las mayorías sin servirse a sí mismo. Simple: los que se niegan a renunciar a los privilegios del poder no piensan en colectivo; piensan como élite. Entonces pertenecen, necesariamente, al conservadurismo.

A partir de lo anterior, entendamos ahora que el Partido Verde y el Partido del Trabajo no son izquierda. Son socios de la izquierda, pero no son izquierda. Sirven para sacar proyectos constitucionales y está bien. Se requieren para propósitos específicos, y ambos partidos son retribuidos, pero no son compañeros de la izquierda sino socios. Y son socios porque no hubo más.

Hace mucha diferencia si se piensa así. Años atrás, PT y PVEM decidieron ser socios del PAN o del PRI sin ningún remordimiento y ahora seleccionaron a la izquierda como socia. No fue al revés. Lo explico con el PRD. Hubo un tiempo en el que estuvo en indefinición, aunque compartía ADN con Morena. Entonces Andrés Manuel López Obrador le dio la oportunidad de decidir. Era 2016 y el ultimátum fue para las elecciones del Estado de México de 2017. El PRD decidió que no quería aliarse. Y dijo que no.

Ahora piense en el PT. Usa una estrellita en el logotipo rojo y se dice amigo de Kim Jong-un, pero no es izquierda. Si se quiere, para quien se sienta más cómodo, es la vieja izquierda palera del PRI, palera de la derecha, que se sirvió de algunos movimientos sociales a nivel local para robustecerse. Es izquierda salinista.

El PT fue colocado artificialmente en el polo de izquierda por Carlos Salinas de Gortari para supuestamente debilitar a la creciente izquierda, después del fraude electoral de 1988. El PT absorbió grupos de izquierda social en el camino; grupos que se sintieron desamparados con el ascenso de la derecha y la ultraderecha (en los años en los que el PAN escaló en el norte de México.) Pero sigue siendo un partido falsamente acomodado en la izquierda, con su propio Kim Jong-un, al que no le va mal como tampoco le va mal al Kim Jong-un original. Eso es Alberto Anaya.

Del Partido Verde, caray. Más vale que se le vea como socio y no como hermano. Es un partido que compite con los partidos más corruptos de México. Al menos el PRI tuvo un origen en la Revolución de 1910; el Verde es asquerosamente hechura del deseo de expoliación de un grupo de políticos corruptos, traficantes de influencias y buenos para el desvío de recursos públicos.

La izquierda debe saber quiénes son sus socios y al menos aspirar a tener algo mejor, algo digno, aunque cueste. Porque la resignación no es revolucionaria. Los que dicen que “es lo que hay” y que “así es el sistema político” para justificar la alianza con dos partidos de mala muerte, no es revolucionario. Cualquier transformación es el camino opuesto a resignarse y no emprenderá una revolución aquél que se resigna; jamás, porque resignarse y transformar son dos ideas que se contraponen.

2. La cuña y el mazo

Después de que el PT y el Verde hicieron a un lado dos iniciativas importantes para la Presidenta de México, relacionadas además con acabar con los privilegios, algo tendrá que hacer la izquierda para acomodar a sus aliados donde les corresponde. Si realmente aspira a un país mejor, debe apartarse de esas dos lacras y de otras, aunque cueste algunos votos y algunas posiciones.

Porque además están muy sobrevalorados. Morena pone la cabeza del mazo, forjada de hierro; Morena pone también el mango del mazo. Y por la debilidad de los operadores políticos, al PT y al Verde se les asignó el rol de cuña. La cuña es minúscula, pero sin cuña no hay mazo. ¿Cómo? ¿Cómo sucedió eso?

Mi teoría es que han fallado los operadores políticos en Morena. Operadores decentes, pues. Porque si ponen a un Ricardo Monreal o a un Adán Augusto a negociar, necesariamente van a debilitar la posición de la izquierda porque primero negociarán para ellos y luego tratarán de cumplir con el encargo. Monreal y otros llevan ya muchos años negociando para Morena. Cuando a Morena le va mal, a ellos no. ¿Por qué? Porque PT y Verde conocen las debilidades de los operadores políticos. Y en sus debilidades, se crecen.

Ahora hagamos una ampliación del cuadro para comprender el papel de cada quién. Un zoom continental.

He escuchado a algunos decir que Gustavo Petro representa a una izquierda acomodaticia y que Luiz Inacio Lula dejó de ser izquierda. También he escuchado a otros que quisieran ponerles un altar. Lo importante es que ambos están lejos de México geográficamente y es posible ser pragmático con ambos.

Piensen en los temas que pueden acercarlos a México. ¿Que las empresas energéticas estatales de los tres países trabajen juntas en proyectos de modernización? Suena bien. ¿Que los tres países se acompañen dentro de los organismos multinacionales? Adelante. ¿Que defiendan intereses regionales como una sola voz, frente al poder descomunal y sin contención de Estados Unidos? Eso mismo. Va.

Nadie quiere que Lula o Petro despachen en Palacio Nacional, junto con Claudia Sheinbaum. Tampoco que ayuden a razonar la izquierda mexicana. Que sean aliados para impulsar a una candidata o un candidato en la ONU, el BID o la OEA. Y que el resto del año cada país vaya por su lado porque tienen, además, retos distintos. Se puede tenerlos cerca, pero cada uno está bien donde está y ya.

Ahora hagamos zoom. Piensen en PT, Verde o en cualquier socio de la izquierda. Allí donde están, están bien. Morena puede ir a las urnas solo y perder algunas y ganar otras y no hacerse loco con triunfos que no soy suyos. San Luis Potosí nunca fue un triunfo de Morena: apoyó a una familia de caciques con muchos señalamientos de corrupción: los Gallardo. Ahora, cuando la esposa del Gobernador será candidata por el Verde, la izquierda debe construir una contraoferta en San Luis Potosí.

El Verde no es un hermano, tampoco el PT. Son socios y como socios no darán la vida por el proyecto de la Presidenta. Lo acabamos de ver. Cada vez que sientan que pueden irse por la libre lo harán, así como lo han venido haciendo.

Y Morena no debe ofenderse, tampoco la Presidenta. Esos partidos son lo que son, y ya. La izquierda debe aprender a tratar con ellos. Acordar proyectos muy específicos para realizar juntos pero no cargarlos en la espalda, mucho menos compartirles votantes.

La 4T debe quitarles el papel de cuña del mazo. No son la cuña de nada. El mazo debe existir sin ellos y, en todo caso, invitarlos a aplicar fuerza cuando sea necesario.

3. Enanos en hombros

El control está en tejer fino. Cualquier operador político lo sabe. Sostengo que la Presidenta no debería soltar el tejido fino porque es allí donde se fortalecen los malos operadores y es allí donde ella pierde el control. Y ella no puede perder el control de la elección 2027 porque entre la gente de buena fe tiene colados a los traidores y porque se le atribuirá el resultado, se gane o se pierda.

El éxito de los socios de Morena es justamente tejer fino. Como tienen que pelear espacio por espacio a nivel local, tejen fino. Es lo que hace Alejandro González Yáñez, llamado “Gonzalo” Yáñez, para el petismo. Son pragmáticos y no tienen ideología. Se alían con el PRI, con el PAN o con satanás mismo para mantener los privilegios. Y nadie se sorprende si pican a la mitad del río, como lo hace el alacrán con el sapo y como lo hicieron en Coahuila, en Chihuahua, en Durango, en San Luis y en muchas otras partes.

El mismo “Gonzalo” ha sido aliado de la derecha, del PAN, cuando así lo consideró necesario. Cuando la Presidenta habla de ética, de principios, de cumplir con promesas de campaña, ellos voltean para otro lado porque no son términos que les incomoden o los muevan: simplemente les son ajenos.

La Presidenta debe tejer fino y los operadores de Morena (empezando con Luisa Alcalde) deben entender los fenómenos locales y los equilibrios de cada distrito y cada municipio. Por ejemplo: hay todavía registros locales del PRD: ¿no convendría ver cuáles son viables como socios? Morena le ha entregado, sin costo, enormes porciones de poder a PT y Verde. El mejor ejemplo es San Luis Potosí pero no es el único. En regiones de todo el país, Morena se monta a los enanos en los hombros para ayudarles a alcanzar las manzanas. Y luego esos enanos, con el estómago lleno, van y apuñalan a la Presidenta.

Toca a la izquierda analizar lógicas locales antes de dar tanto poder a PT y Verde, sus socios infieles. En dos semanas, ambos partidos aplastaron dos proyectos de reforma de la Presidenta porque se sienten mazo.

Además, a la izquierda debería calarle, por razones éticas y morales, que sus socios sean señalados de corruptos. El PT y el Verde se resisten a que les quiten las plumas del nido porque no piensan en colectivo sino en ellos, como las élites. Pelean privilegios. No quieren que cambien las cosas y la izquierda no tiene por qué cambiarlos: no son hermanos, no son familia: son socios. Necesita simplemente hacerlos a un lado y no crearse falsas ilusiones: los cotos que ellos ganan, no son cotos de izquierda.

Morena no debe resignarse a PT, Verde o a la fuerza que sea. La resignación es la antítesis de ser revolucionario. La única manera de mantenerse en el poder es demostrando que la izquierda no es igual al McPRIAN. Pero el PT y el Verde son lo mismo que el McPRIAN, y algunos dentro de Morena también. Debería deshacerse de esa mancha. Ahora que hay tiempo y sale barato.

@paezvarela