La designación de Ana Lilia Rivera provocó una ruptura entre Morena y corrientes del tricolor
El periodista tlaxcalteca, Raúl Jiménez Guillén, aseguró que fue sorpresivo que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) designara como coordinadora para la Defensa de la Soberanía y la Transformación en Tlaxcala a la senadora con licencia, Ana Lilia Rivera Rivera.
En entrevista para el programa “Destrozando la Noticia”, de Cadena IN, con el periodista Fernando Maldonado, indicó que la elección en el partido guinda se dividió en dos grandes grupos: el cercano al Gobierno del Estado y el otro, cercano al instituto guinda.
“Cuando hace su segundo informe Ana Lilia Rivera, y de ahí solicita licencia al Senado, fue importante ver quiénes acudieron: Dolores Padierna, Ariadna Montiel, Alfonso Ramírez Cuéllar, es decir gente ligada al partido y de alguna manera a la Presidencia de la República”, agregó.
Así, destacó que se percibió que la designación fue hecha entre la fuerza política local y la fuerza nacional, y conforme pasó el tiempo, todo se acomodó para que fuera Morena nacional y no el poder político local desde donde vino la determinación.
Por otra parte, señaló el director de la Jornada de Oriente Tlaxcala que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ya rompió el silencio que había mantenido desde que fue anunciada la designación, limitándose a decir que “respetaba las decisiones del partido”.
Mientras tanto, al cuestionamiento sobre la publicación de Ana Lilia, de sumar al otro aspirante ligado al Gobierno estatal, Alfonso Sánchez García, y a la propia mandataria, y que parece se quedó con la mano extendida, respondió que tendría que haber unión.
“En el caso de la gobernadora, su mensaje es de respeto a la decisión, no es una adhesión, tampoco el rechazo; lo que parece es que, dadas las condiciones, Morena se ha convertido en fuerza hegemónica, y esta diferencia tendrá que resolverse al interior; además, ya se empezó a dar la famosa ‘cargada’, pues no hay otras posibilidades de competirle a Morena”, añadió.
A diferencia del pasado, cuando Alfonso Sánchez Anaya rompió con el PRI, se fue al PRD y ganó, o con Héctor Ortiz Ortiz, quien se fue al PAN y también derrotó al tricolor, ahora las cosas son diferentes.
“Hay que remontarnos a los 70, con Emilio Sánchez Piedras, pues de su grupo salen sus sucesores: Tulio Hernández, Beatriz Paredes, Toño Álvarez Lima, Alfonso Sánchez Anaya; la primera ruptura fue en 1998, cuando Joaquín Cisneros, tío de la actual gobernadora, era candidato del PRI y Alfonso se va al PRD y gana, quien creó un gobierno amarillo PRI; la segunda ruptura fue en 2004 del grupo de Beatriz Paredes, parte de esta línea, Héctor Ortiz se va al PAN, luego hay continuidad PRI-PAN”, recordó.
Añadió que en 2010, la llegada de Mariano González Zarur vuelve un gobierno PRI-PRI; deja como sucesor a Marco Antonio Mena Rodríguez, y la ruptura última fue en 2018.
“Cuando gana López Obrador, llega Morena, a pesar de que un hermano de Mena es esposo de una parienta de Lorena Cuéllar, que fue formada en el PRI, desde la ruptura de 1998, es la misma élite que ha gobernador como PRI con distintos colores, me parece que este sí es un rompimiento entre los que forman Morena y estos PRIs que vinieron con la alternancia”, dijo.
Por eso, no ve una ruptura como tal, salvo que todo el priísmo de las alternancias con distintos colores decidiera regresarse al PRI, lo cual es complejo.
“Veo que la oposición que quedó del PRI y el PAN, son los que se fueron al PRD y del tricolor al blanquiazul, y toda la estructura se fue a Morena, no veo posibilidades reales de competir, a menos que regresen todos en conjunto”, destacó.
Sobre Alfonso Sánchez García, alcalde con licencia de la capital, quien tiene poco tiempo en la política, el futuro sería en algún cargo de representación popular para mantener a los núcleos que estuvieron en su entorno, los de exgobernadores.