Realiza una visita de Estado en la Unión Americana
El Rey Carlos Tercero del Reino Unido, dio una cachetada con guante blanco al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en medio de las tensiones que ha protagonizado con líderes europeos como el canciller de Alemania, Friedrich Merz, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, el presidente francés Emmanuel Macron o el propio primer ministro británico Keir Starmer.
Carlos remarcó durante su visita de Estado a Washington que “sin la Gran Bretaña, en los Estados Unidos se hablaría francés”, en respuesta a la ocasión en que Trump dijo que sin Estados Unidos los países europeos estarían hablando alemán, en referencia a la intervención estadunidense en la Segunda Guerra Mundial.
El rey aludía así a la rivalidad histórica entre británicos y franceses por la colonización de Norteamérica, antes de la independencia de Estados Unidos hace 250 años, algo que al parecer fue tomado con humor por los asistentes.
Pero no fue el único comentario suspicaz que hizo el Rey Carlos, también habló de continuó las polémicas obras de Donald Trump en el Ala Este de la Casa Blanca, que fue derribada para construir un polémico salón de baile. Recordó que 1814 los ingleses incendiaron el edificio durante la guerra anglo-estadounidense lo que llamó su “propio intento de remodelación” de la residencia presidencial.
Previamente, el Rey estuvo el Congreso, donde su discurso fue atendido por el vicepresidente, JD Vance, desde donde obtuvo varias ovaciones incluso entre los demócratas, cuando lanzó un mensaje de reconciliación y unidad, repudió al negacionismo climático de los republicano, instó a ignorar los “llamamientos al aislacionismo” y también cuando se refirió a la defensa de los contrapesos institucionales y el equilibrio de poderes en las democracias modernas.
Vale la pena recalcar que la visita del Rey se produce en momentos de tensión entre gobiernos, pues Trump acusó al Primer Ministro británco Keir Starmer, de querer "unirse a guerras después de haberlas ganado", mientras que Starmer ha respondido públicamente afirmando que su país se mantendrá firme en sus principios éticos sin ceder a presiones externas.