Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
El caso del ex director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla exhibido en una violenta escena en la que golpea a su esposa, María Felicia Jiménez, sucedida a mediados de marzo de este año no hace sino confirmar las dificultades que el partido en el poder, en el que dominan las mujeres, tiene para frenar las agresiones de un sistema patriarcal enraizado en lo más profundo.
Es cierto que no fue sino hasta que la víctima del ex servidor federal publicó el material en redes sociales, se actuó en consecuencia hasta perder la posibilidad de incorporarse al Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias, no obstante lo que pareció una tímida defensa del agresor de parte de la presidenta Claudia Sheinbaum en su mañanera del viernes 26 de junio.
No se puede interpretar de otra manera cuando a consulta expresa dijo que el victimario continuarían trabajando en su gobierno. La puerta sin embargo se cerró cuando la Secretaría de Energía divulgó mas tarde un comunicado en el que la incorporación de Rodríguez Padilla nunca se concretó… Ni se concretará.
No caben en Morena perfiles como el del ex director de Pemex y tampoco debería suceder en otros partidos que han volteado la mirada a otra dirección cuando se comprueba que entre sus filas y dirigencias conviven agresores y depredadores que atentan contra la dignidad, seguridad y estabilidad de las mujeres.
Un caso fue registrado en la primera semana de junio en Puebla, que fue tomado como parte de la picaresca. Sin embargo, el asunto merece una mayor atención. La existencia de un probable abusador sexual, Jonathan Collantes Cabañas que pretendió regresar de entre los muertos políticos a través del único método concebible: la dádiva.
Periódico Central publicó recientemente la forma en la que por diversas comunidades llegó con electrodomésticos y abundante en promesas de beneficios de programas sociales de la 4T para ganarse la simpatía de la gente y estar en condiciones de aparecer en las encuestas que el partido guinda está por comenzar para definir candidatura a cargos legislativos o presidencias municipales.
Cuando a principio de junio el presidente del Consejo Estatal de Morena en Puebla, Andrés Villegas Mendoza cerró de forma definitiva la puerta al ex presidente municipal de Tlachichuca, lo hacía por un principio de justicia: una legisladora de cuyo nombre se reserva el anonimato contó una historia que indigna.
La anécdota, contada en primera persona, no era la única porque en el ámbito legislativo existen al menos tres historias más de cuando en 2018 Collantes Cabañas, un tránsfuga del Partido Nueva Alianza, fundado por Elba Esther Gordillo y un conjunto de mapaches, convertido al priismo llegó como legislador local.
Collantes Cabañas ha estado rodeado de la polémica y el escándalo. En el historial del personaje hay más suciedad que su contribución al enriquecimiento del debate, el fortalecimiento del sistema de partidos o mejora en la calidad de vida de la sociedad a la que en su momento representó.
Como el ex director de Pemex, el morenovallista que se coló a otros partidos y pretendía mediante mecanismos dudosos infiltrarse en Morena, ha abusado de las mujeres de la manera más indigna, amparado en el silencio de sus víctimas que por pudor o prudencia prefirieron cargar en silencio la pena de haber sido víctimas del inmoral Collantes Cabañas.
@FerMaldonadoMX