El miedo a invertir… y el negocio de sabotear

El miedo a invertir… y el negocio de sabotear
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

En este país nos encanta quejarnos de los empresarios… hasta que dejan de invertir. Se dice con ligereza, casi por deporte que no arriesgan, que no creen en México, que no se suman al desarrollo. Pero cuando alguien decide jugársela, poner millones sobre la mesa, apostar su patrimonio y generar empleo, entonces aparece el verdadero enemigo: el sistema.

Porque invertir en México no solo implica enfrentar el mercado, la competencia o la volatilidad económica. No. Eso sería lo fácil. Aquí hay que enfrentar algo más sofisticado: la extorsión política disfrazada de conflicto social.

El caso de los invernaderos Colorado Ecoterra en Azumbilla es un ejemplo de manual. Una inversión de decenas de millones de pesos. Desarrollo potencial. Empleo. Futuro. Todo detenido no por razones técnicas, legales o ambientales claras, sino por una coreografía política burda, sincronizada y, sobre todo, descarada.

Porque no fue espontáneo. De un lado, grupos movilizados, no precisamente vecinos indignados que llegan a clausurar “simbólicamente” un predio privado. Más que protesta, un acto de presión con tintes de vandalismo. Del otro, una cadena de nombres que no aparecen por casualidad.

El alcalde auxiliar Román Jiménez. El presidente municipal de Nicolás Bravo, Rubén Huerta Tepole. La diputada Ana Lilia Tepole. Y detrás, como operador político de viejo manual, Pedro Tepole, ex alcalde de Tehuacán… Por Morena.

El mismo que, según versiones, primero se acerca a los inversionistas para “ayudar” a resolver un problema… que todavía no existía. El negocio perfecto: primero generas el conflicto, luego vendes la solución.

¿Coincidencia? Difícil creerlo.

Porque cuando alguien advierte que “si no caminas de la mano, algo puede pasar”, no está haciendo política, está haciendo advertencia. Y cuando después “algo pasa”, ya no es advertencia: es ejecución.

Pero la historia no termina ahí. Aparece también el delegado de Gobernación, Marco Balseca, quien llega “no a mediar, no a contener, no a garantizar el estado de derecho” sino a grabar videos.

Funcionario realizando actos electores anticipados y autopromoción al amparo de conflictos locales como la gasolina de sus aspiraciones. En medio de un conflicto incipiente, con riesgos para personas y afectaciones a la vialidad, la prioridad fue producir contenido. Discurso acartonado, tono setentero, narrativa de manual… pero cero solución.

 Y lo más grave: una frase que retrata todo.

“Si la población no quiere, que no haya inversión.” Así, sin matices. Sin análisis. Sin responsabilidad. El estado de derecho parece ser opcional. La ley ¿depende del ánimo del grupo que grite más fuerte?

Por si faltaba algo, el ingrediente externo: manifestantes provenientes de Veracruz, presuntamente movilizados por un personaje Carlos Tress, el supuesto abogado de Miguel Ángel Celis Romero “El Animal” con historial reciente en conflictos y bloqueos en la región.

Entonces la pregunta ya no es incómoda… es obligada: ¿Quién financia el conflicto?

En algunas regiones, el desarrollo no se frena por falta de empresarios. Se frena porque hay demasiados políticos haciendo negocio con el conflicto. La evidencia está a la mano.

 

@FerMaldonadoMX