Los títeres de Olga (I)

Los títeres de Olga (I)
Fernando Maldonado
Olga Romero GarciCrespo Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado

Miguel Ángel Celis Romero a quien el Tehuacán se le conoce como “El Animal”, apenas duró cuatro meses fuera del penal de San Miguel. Un tribunal decidió cambiarle medidas cautelares y en las próximas horas deberá ingresar de nueva cuenta al encierro carcelario.

Fue detenido en octubre del año pasado acusado de los probables delitos de extorsión y fraude, en medio de un pleito familiar por una cuantiosa herencia de doña Socorro Romero Sánchez, próspera empresaria avícola en la región. En la trama está involucrada una mujer empoderada por el ex gobernador Miguel Barbosa.

Olga Lucía Romero Garci-Crespo, dirigente de Morena lleva más de quince años detrás de una herencia. El litigio no le ha entregado la fortuna que persigue, pero ha dejado una estela de expedientes, denuncias, órdenes de aprehensión, amparos, desgaste empresarial, escándalo político y muerte. Ese es el verdadero retrato.

Una dirigente política que convirtió un pleito patrimonial en una guerra pública. Una y otra vez aparecen instituciones del Estado que hacen el trabajo que sus abogados no han podido: Carpetas a modo, órdenes de aprehensión, operativos, jueces, magistrados y funcionarios judiciales.

Demasiado como para fingir que nadie lo ve. Cuando Monina pelea en Puebla, aparecen decisiones que le permiten continuar la ofensiva. Cuando esas decisiones llegan al control de la justicia federal, aparecen amparos que frenan, corrigen o dejan sin efectos actuaciones que habían puesto contra la pared a sus adversarios.

Esta guerra ya tiene un costo humano. Alfonso Celis padecía cáncer mientras cargaba sobre sus hombros una orden de aprehensión en medio del conflicto. Tuvo que enfrentar su enfermedad bajo la presión de evitar la cárcel, hasta que nuevamente intervino la justicia federal mediante un amparo. La justicia federal llegó. Pero el cáncer también. Y Alfonso murió.

Después fue Estela. Mujer de 86 años, enferma, dependiente de oxígeno. Terminó detenida dentro de esta guerra.

No importó su edad ni su condición, tampoco el tamaño del operativo para poner a una anciana frente al aparato. Murió el 26 de septiembre. Otra familia destrozada, otra muerte alrededor del mismo litigio y una imparable Monina. Ahora tocó a Miguel.

Aquí es donde la historia se vuelve obscena. Ya se habían ventilado visitas de Olga Romero a personajes de la cúpula judicial, el presidente de la Judicatura y el nuevo administrador. Y mientras esas relaciones quedaban expuestas públicamente, ocurrió lo que Monina llevaba años buscando: Miguel Ángel Celis nuevamente frente a la cárcel.

La resolución de la magistrada Magally Escamilla está fechada el 25 de septiembre. Estela murió el 26. Y, según la información que rodea el caso, el fin de semana inmediatamente posterior a la muerte de Estela, Monina estuvo aproximadamente tres horas esperando a un juez en Tehuacán.

Tres horas, en fin de semana, apenas muerta Estela. Una herencia que despierta un pleito privado llevado a a escena pública con funcionarios involucrados merece una abundante y creíble explicación.

 

@FerMaldonadoMX