Huachigaseros al descubierto

Huachigaseros al descubierto
Fernando Maldonado
Parabólica Huachigas

Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado 

La victimización que pretendió hacer valer el empresario gasero Alfredo Romero Totolhua luego de que elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República catearon y clausuraron la planta expendedora de gas en el municipio de Cuautlancingo quedó desactivada desde un día antes, el jueves 22 de enero.

Sólo Romero Totolhua y su infinito desconocimiento impidieron ver un espectáculo bochornoso del tamaño que exhibió, sin advertir que un día antes del operativo fue cuando en la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gabinete de Seguridad, con Omar García Harfuch a la cabeza, en Puebla capital, se hizo notar un aspecto del que se tenía sospecha, pero no confirmación oficial: el huachicol no está controlado.

Es decir, la industria del robo de combustibles de ductos de Petróleos Mexicanos que floreció en el periodo del ex gobernador Rafael Moreno Valle y el consentimiento de su titular de Seguridad, Facundo Rosas Rosas es tan vigente en el presente como lo fue en el pasado.

Un día después de esa aseveración, las fuerzas federales realizaron cateos simultáneos en tres empresas gaseras en el territorio, dos en el municipio de Tepeaca y la otra, en Cuautlancingo, en la zona metropolitana de la capital cuyo nombre comercial es el de “Romegas”.

El propietario de ese expendio pretendió la candidatura a la presidencia municipal por el Movimiento de Regeneración Nacional en 2024 que se frustró debido a la mediocridad en términos de conocimiento y reputación en esa demarcación, de donde debió salir muy niño, llevado por su padre a Estados Unidos tras un evento de sangre que resultó con una persona sin vida.

Romero Totolhua regresó a Puebla, pasado el tiempo. No arribó a Cuautlancingo, sino en Tepeaca, en donde ahora se sabe a través del mapa delictivo, sigue en operación una amplia red de huachicoleros y grupos dedicados al cobro de piso en toda la región, que alcanza al llamado triángulo rojo.

Cuando García Harfuch dijo en la mañanera del jueves previo desde la Escuela Militar de Sargentos en la Zona Militar que el robo de combustible no estaba controlado en Puebla, el Romero había pasado por alto un asunto que no podía ser soslayado y que impedía que “Romegas” ofreciera el servicio al público consumidor de la región.

El expendio careció todo el tiempo de permisos de Medio Ambiente, Protección Civil y otras instituciones responsables de garantizar el funcionamiento seguro de un expendio que trabaja con un producto altamente flamable y, en consecuencia, peligroso en la zona.

El año pasado el municipio de Cuautlancingo decidió colocar sello de clausura ante la evidencia del funcionamiento irregular del negocio. Sin permisos en el gobierno local, estatal y federal, Alfredo Romero obtuvo una pequeña victoria en una batalla tramposa frente a la administración de Omar Muñoz cuando forzó en la Secretaría de Gobernación estatal el retiro de los anuncios de clausura.

Las relaciones que ha presumido este probable huachigasero, escondido detrás de la identidad de empresario, con los titulares de Gobernación, Samuel Aguilar Pala; de Bienestar, Laura Artemisa; o del director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón Céspedes serán inútiles a la luz de la evidencias ofrecidas por el Gabinete de Seguridad.

Solo este personaje, aliado político del eterno cacique en la zona, Filomeno Sarmiento, ha sido incapaz de conocer el momento por el que atraviesa el país. Los huachigaseros están en la mira.

 

@FerMaldonadoMX