La editorial escribe Jesús Olmos
Mucho se habla de la prevalencia de la democracia y la libertad en el continente americano, en el contexto de la influencia no disimulada del Gobierno de los Estados Unidos, pero sin prensa libre, aquello es solo una idea furtiva, y para ejemplos, basta un botón.
El presidente Donald Trump ha vetado a las cadenas CNN, MSNOW y Politico y otros medios de la Casa Blanca, asegurando que repiten mentiras sobre él y su Gobierno. El mandatario argentino Javier Milei llama “mierdas” a periodistas en Argentina. Nayib Bukele hostiga y persigue a la prensa independiente. Este cáncer se ha reproducido entre los aliados estadunidenses apellídense Noboa, Kast o Peña.
Pero no es solo con los Gobiernos de derecha, en Cuba se prohíbe el ejercicio libre del periodismo. En Nicaragua se amenaza a las voces críticas. El chavismo venezolano empujó a periodistas al exilio y en México la violencia de la delincuencia los asesina para callarlos.
Por ello es que el panorama es sórdido. Ya que gobiernos alineados a Washington o con ideologías y métodos diversos, parecen tener una piedra en el camino: el periodismo incómodo.
@Olmosarcos_