Fondo y Forma escribe Yani López
La estructura detrás de tu tranquilidad financiera.
Hablar del retiro suele ser una conversación que dejamos para "después". Pensamos que aún falta mucho tiempo, que el trabajo actual nos dará estabilidad o que la pensión será suficiente para mantener nuestro estilo de vida. Sin embargo, la realidad en México nos obliga a mirar este tema con mayor seriedad.
Las personas vivimos cada vez más años. De acuerdo con datos del INEGI, la esperanza de vida en nuestro país supera los 75 años y continúa aumentando. Esto significa que muchas personas pasarán 20 o incluso 30 años en retiro. La pregunta es: ¿con qué ingresos?
Desde la reforma al sistema de pensiones, el retiro depende en gran medida del ahorro acumulado durante la vida laboral. Para millones de trabajadores, la pensión representará solo una parte de los ingresos que hoy perciben. Diversos especialistas en planeación financiera coinciden en que, para mantener un nivel de vida similar al actual, una persona necesita contar con entre el 70 % y el 80 % de su último ingreso mensual. En muchos casos, la pensión por sí sola no alcanzará esa cifra.
Por ello, cada vez más personas recurren a una herramienta diseñada específicamente para complementar su retiro: el Plan Personal de Retiro, mejor conocido como PPR.
Un PPR es un instrumento de ahorro de largo plazo que permite construir un patrimonio para la jubilación y, además, ofrece importantes beneficios fiscales. Las aportaciones pueden ser deducibles de impuestos dentro de los límites establecidos por la Ley del Impuesto sobre la Renta, lo que representa una ventaja adicional para quienes pagan ISR.
Sin embargo, existe una pregunta frecuente: ¿todos los PPR son iguales?
La respuesta es no.
En términos generales, podemos encontrar dos grandes enfoques.
El primero es el PPR enfocado en inversión. En este tipo de planes, el objetivo principal es hacer crecer el patrimonio mediante distintos instrumentos financieros, de acuerdo con el perfil de riesgo del inversionista. Es una alternativa para quienes buscan maximizar el rendimiento de sus recursos y están dispuestos a asumir las fluctuaciones propias de los mercados.
El segundo es el PPR con protección. Además de ayudarte a formar un patrimonio para el retiro, incorpora un seguro de vida y, en muchos casos, coberturas por invalidez. Esto significa que, si durante el periodo de ahorro ocurriera un fallecimiento o una incapacidad que impidiera seguir trabajando, la familia contaría con un respaldo económico que va mucho más allá del dinero acumulado hasta ese momento.
No se trata de decidir cuál es mejor. Se trata de identificar cuál responde mejor a tus necesidades, tu etapa de vida, tus responsabilidades familiares y tus objetivos financieros.
Hay personas que priorizan el crecimiento de su inversión. Otras consideran indispensable que, mientras construyen su retiro, su familia también esté protegida ante cualquier eventualidad. Ambas opciones pueden ser válidas cuando forman parte de una estrategia patrimonial bien diseñada.
Lo verdaderamente preocupante no es elegir entre uno u otro. Lo preocupante es no hacer nada.
Cada año que posponemos el ahorro para el retiro significa perder tiempo, y el tiempo es uno de los factores más importantes para aprovechar el interés compuesto. Empezar antes permite aportar menos y construir un patrimonio mayor. Empezar tarde generalmente implica hacer un esfuerzo económico mucho más grande para alcanzar el mismo objetivo.
La mejor estrategia para el retiro no consiste en adivinar qué pasará dentro de treinta años. Consiste en prepararse desde hoy para que, cuando llegue ese momento, el retiro sea una etapa de tranquilidad y libertad, y no una preocupación financiera.
Y tú, ¿ya empezaste tu plan para el retiro?
Yani López
Asesora Profesional de Seguros
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