Jat escribe por Jatzume Hernández Romero
¿Quién puede decir con seguridad qué es la moralidad? Es un tema tan abstracto que una cosa es intentar concretar un concepto y otra, muy diferente, llevarlo a la práctica.
La sociedad nos dice que lo que diga la mayoría es lo que debe ser. Pero entonces, ¿quién decide qué es moral y qué no? ¿Será que la moralidad también se maneja a nuestra conveniencia? Moral, ¿hacia qué? ¿O hacia quién?
A veces pienso que la moralidad se ha convertido en una herramienta para ejercer presión social y emocional sobre las personas; para crear un sentido de culpa cuando sentimos que “no estamos haciendo lo correcto”.
Pero, aun así, las personas siguen cometiendo homicidios, criticando, discutiendo, engañando y dañando a los demás.
Entonces, ¿en verdad la moralidad sirve para minimizar daños? ¿Quién decide qué está bien y qué está mal?
Hemos visto padres capaces de justificar abusos, robos o cualquier tipo de acción en nombre de Dios. También hemos conocido fundaciones o proyectos en beneficio de otras personas que han sido financiados con dinero de procedencia cuestionable. El fin puede parecer bueno; sin embargo, la discusión vuelve a aparecer: ¿qué pesa más, el resultado o la forma en la que se hicieron las cosas?
Cuando pienso en moralidad, una de las primeras historias que me vienen a la cabeza es la de Robin Hood: *robarle a los ricos para darle a los pobres.*
¿Entonces una acción puede considerarse buena dependiendo de quién recibe el beneficio?
Pensemos en alguien que tiene un amante, pero que, al mismo tiempo, es un ciudadano ejemplar. No roba, no fuma, no toma, ayuda a todo el que puede y está dispuesto a tenderle la mano a quien lo necesita. Pero engaña a su esposa.
¿Cómo entra la moral en ese caso?
Somos tan cínicos que hasta cuando nos descubren en una mentira respondemos: “Pero fue una mentira blanca”. Como si ponerle otro nombre a la mentira pudiera quitarnos un poco del peso de la culpa.
El fin es lo que importa… ¿o no?
Y si realmente creemos eso, ¿es lo que queremos enseñarles a nuestros hijos? ¿Es eso lo que queremos transmitirle a nuestra sociedad?
*Moral…*
En México, como en muchos otros lugares, parece que la moral es algo que también podemos utilizar a nuestra conveniencia. Nos damos golpes de pecho para intentar remediar culpas, después de haber actuado afectando a otros, pero queremos seguir siendo respetados por los demás.
No queremos que nos vean mal.
Es decir:
*Vendemos culpas al por mayor.*
Por eso creo que tenemos que comenzar a cuestionarnos qué entendemos por moralidad y, sobre todo, comenzar a actuar con responsabilidad.
Porque una cosa es no hacer algo por culpa, por miedo o por el qué dirán; y otra muy diferente es decidir no hacerlo porque hemos reflexionado sobre las consecuencias de nuestros actos.
Dejemos de culparnos y comencemos a hacernos responsables.
Pensar con criterio es una de las herramientas que tenemos para crecer como individuos. Ya lo he dicho antes: *el criterio es la base para todo.*
Echarle la bolita al otro no es la solución.
*Criterio, sí.*
¿O ustedes qué opinan?