Una historia de humildad, competencia pura y honestidad rodean a la deportista polaca
La tenista polaca, Maja Chwalinska, no sólo alcanzó la final de Roland Garros, sino que mostró una historia vida que es ejemplo de superación, humildad y honestidad.
El contraste del torneo. Mientras más más top de la WTA (la Asociación de Tenistas Profesionales) lucen vestuarios de miles de dólares, con contratos multimillonarios, la polaca acudió a competir sólo con lo que tenía en su closet. No tiene patrocinadores.
Y lo reveló durante la conferencia de prensa tras alcanzar la final, a pregunta expresa de la prensa: Hemos visto que llevas diferentes atuendos... ¿cuál es la historia detrás de todos esos atuendos? Respondió: "Quiero decir, no hay ninguna historia, en realidad. No tengo patrocinadores, así que, supongo que esa es la historia.".
Después de derrotar a la tenista rusa Diana Shnaider en la semifinal, venciéndola en sets corridos por 7-6(4) y 6-4, desnudó la realidad más cruda del tenis profesional. Tiene tan solo 24 años de edad.
Mientras Naomi Osaka mostraba diseños exclusivos de Nike, o donde la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, visten la moda de alta costura, Chwalinska se cambiaba en los vestuarios con lo que traía en su maleta.
Actualmente, hasta antes de la final, es la número 114 del ranking WTA, lo que la aleja del radar de marcas trasnacionales como Adidas o New Balance.
Una más. A los 19 años, se alejó del deporte tras revelar que sufría un severo cuadro de depresión. Sin la economía adecuada para un deporte de alto rendimiento, tuvo que reconstruir su carrera desde los circuitos menores del tenis femenino.
Está a un paso de trascender: el sábado se enfrentará a la rusa Mirra Aleksándrovna Andréyeva, número 8 del mundo, en la pista central Philippe-Chatrier del Stade Roland Garros en París, a las 15:00 horas (08:00 hora de CDMX).